Evaluación: Mariano Rajoy discursos como Presidente de Gobierno

Evaluación: Mariano Rajoy discursos como Presidente de Gobierno

Un presidente electo ante una de las crisis más profundas de España y Europa y en medio de una protesta social que ha marcado la historia reciente: el 15M. Evaluación estructural y Caracterización Cognitiva de cinco de los discursos más importantes del Presidente del Gobierno Español, Mariano Rajoy.

Conclusiones estructurales ADQAT©

  • Universo:

    Discurso

    Fecha

    No Palabras

    Mariano Rajoy Investidura 19 diciembre 2011 19/12/11 9748
    Mariano Rajoy Clausura Congreso Nacional del PP 19 febrero 2012 19/02/12 4046
    Mariano Rajoy 100 días de gobierno 2 abril 2012 02/04/12 4156
    Mariano Rajoy Explicación Medidas de su Gobierno 4 abril 2012 04/04/12 4053
    Mariano Rajoy Política Económica 11 julio 2012

    11/07/12

    9271

     

    Argumento Principal

    Lógica de la Argumentación

    Tono Emocional

    Soportes a la Argumentación

    Cierre

    Promedio AdQat

     19/dic/11

    9.1

    7.5

    8

    7.5

    7.2

    7.9

     19/feb/12

    2.1

    5

    7.5

    3.8

    5.3

    4.7

     02/abr/12

    9

    7.5

    6.5

    6.8

    7.3

    7.4

     04/jul/12

    4

    6.7

    6.1

    3

    6.8

    5.3

     11/jul/12

    5.8

    8.8

    6.5

    8.5

    7.3

    7.4

     Promedio

    6.0

    7.1

    6.9

    5.9

    6.8

    6.54

     Rango

    7 3.8 1.9 5.5 2 3.12

     

    Rajoy obtiene un promedio de  6.5/10 en escala AdQat. Una estructura endeble que complica la escucha y multiplica las posibilidades de confusión en la audiencia. Una alta variación entre discursos que proviene o de un exceso de confianza en la improvisación o en el hecho de que más de una persona verifique su discurso. Error táctico.
    Se muestra más vulnerable en los discursos dirigidos a miembros de su partido, respecto a los que emite en las Cortes, el Congreso Español. La lógica de la argumentación es su elemento mejor evaluado. Su tono emocional es coherente con lasideas transmitidas: no tiene reparo en felicitar, criticar, lamentar o ser optimista. Manifiesta aprecio por transmitir contundencia y convicción, dando la impresión de que no moverá su posición un ápice. Los soportes a la argumentación son su elemento estructural más débil. En sus cierres suele no resumir, pero anuda con un mensaje de vehemencia o convicción.
    Su eje discursivo es la idea de necesidad en palabras como (necesario, necesitamos, lo que se necesita, etc.), 83 menciones en 5 discursos. Da la sensación  de asumir que se encuentra entre la espada y la pared. Una mezcla de urgencia que lo aleja de la atención a las causas que lo obligan a tomar tales medidas.

Caracterización del Patrón Cognitivo del Pensamiento©

  •  Nº de palabras

    Hechos y datos Percepciones Racional negativo Racional positivo Propuestas
     19/dic/11

    9748

    4.0%

    23.9%

    10.6%

    13.9%

    47.6%

     19/feb/12

     4046

    2.9%

    85.5%

    1.8%

    7.5%

    2.3%

     02/abr/12

     4156

    11.6%

    47.5%

    15.6%

    11.4%

    14.0%

     04/jul/12

     4053

    11.2%

    49.3%

    16.5%

    9.0%

    14.0%

     11/jul/12

     9271

    16.1%

    29.4%

    14.7%

    17.0%

    22.9%

     

    Promedio

    9.16%

    47.10%

    11.86%

    11.73%

    20.15%

     Rango

    13.2% 61.6% 14.7% 9.5% 45.3%
    Rajoy emite suficientes datos que parecen no acompañar a su argumental, casi un tercio de opiniones, ideas épicas, ventajas, debilidades, estrategias y objetivos concretos. Un discurso pragmático que roza en la demagogia dado el desequilibrio entre emocionalidad y racionalidad. Discursos de creer más que de razonar. Destaca el exceso de opiniones e ideas épicas que suman casi 4 de cada 10 palabras.

Nuestra Opinión

  • Va de frente al plantear ideas o cambios. No duda al anunciar duras medidas a rajatabla. De una y sin duda. El presidente de Gobierno se centra en decir lo que hará justificándose en la necesidad o urgencia. Rajoy no pide consensos, solo decide, informa y pide comprensión y solidaridad.
  • Culturalmente esta generación española no está acostumbrada al autoritarismo de antaño. Es significativo ver a Javier Bardem como simple ciudadano que manifieste “se están cargando a una generación”. Rajoy, lacónico, soporta y acepta sin chistar a un Banco Central Europeo reticente al rescate bancario en España. 25% de desempleo, el final de un espejismo que exige el inmediato cambio de hábitos colectivos.
  • Rajoy tendrá una legislatura muy compleja, dado que la situación lo está obligando a hacer exactamente lo contrario a lo prometido en campaña. Su desgaste en los sondeos es histórico a menos de un año de ejercicio.
  • España se encuentra en una encrucijada que requiere cabeza fría de su jefe de gobierno. Ayer el diario La Razón (afín a Rajoy) informó: El IBEX 35 (la bolsa española) registró la segunda mayor caída del año tras el discurso del presidente del Banco Central Europeo.
  • Un tufo de incremento de la movilización social y potencialmente de elecciones anticipadas. Europa

Discurso Íntegro

DISCURSOS ÍNTEGROS:
Mariano Rajoy Investidura 19 diciembre 2011
El candidato de la oposición (Partido Popular) en España, Mariano Rajoy, luego de ganar las elecciones emite su discurso de investidura como Presidente del Gobierno Español.
ACTOR: Mariano Rajoy
FECHA: 19 diciembre 2011
FUENTE: Oficina de información del Partido Popular
DISCURSO:
Señor Presidente,Señoras y señores Diputados,Comparezco ante esta Cámara para solicitar la confianza de la misma en los términos que prevé́ el artículo 99 de nuestra Constitución.
En el prólogo de esta intervención quiero, antes que nada, recordar a las víctimas del terrorismo y dejar testimonio de una sincera voluntad de diálogo y cooperación con las distintas fuerzas políticas que, por voluntad de los españoles, se encuentran aquí́ representadas. Deseo, asimismo, expresar mi respeto y consideración hacia quienes, hasta hoy, constituyen el Gobierno en funciones y, singularmente, hacia su Presidente, don José́ Luis Rodríguez Zapatero.Señorías, Los resultados de las elecciones del pasado 20 de noviembre señalan con claridad una voluntad de cambio en la conducción del Gobierno de la Nación, que nos corresponde administrar de acuerdo con lo que en ellas propusimos a los españoles.
Me toca exponer ante ustedes las líneas esenciales del programa que pretendo llevar al Gobierno, si cuento con el suficiente apoyo de esta Cámara.
Es obvio que dicho programa no puede ser ajeno, ni a las difíciles circunstancias que atraviesa nuestro país, ni a los deseos que acaban de expresar los españoles en las urnas.
Por su parte, la contundencia de los resultados electorales no permite ninguna duda sobre su interpretación.
Los españoles han establecido un punto y aparte. Nos reclaman que escribamos una página nueva en la historia de nuestra democracia.
A esta gran voluntad de restauración de nuestra vida pública responde el programa de gobierno que pretendo exponerles y que se puede resumir en dos directrices fundamentales. La primera, estimular el crecimiento y potenciar la creación de empleo.Señorías, un país, en el que cada día que pasa se destruyen miles de empleos, no puede permitirse vacilaciones a la hora de señalar prioridades.
Me propongo, pues, dedicar toda la capacidad del Gobierno y todas las fuerzas de la Nación a detener la sangría del paro, estimular el crecimiento y acelerar el regreso de la creación de empleo.Esto es lo que exigen las urnas, esto es lo que demanda Europa, esto es lo que España requiere con urgencia, y ésta, Señorías, es la única piedra angular que puede sustentar la tarea de nuestra recuperación.
Que surjan empleos significa que aumente la actividad económica, que el Estado recupere ingresos, que la Seguridad Social ensanche su base y sus cotizaciones, que los pensionistas respiren tranquilos, que podamos mejorar la educación y financiar la sanidad…
No existe ninguna posibilidad de enderezar la marcha de la Nación que no comience por crear las condiciones que permitan a los españoles que no tienen trabajo ponerse a trabajar.Y no estoy pensando únicamente en los beneficios materiales, Señorías.Cuando se crea empleo, el país se estabiliza, se afirma la confianza, se reparte mejor la dignidad, los derechos se concretan, los sueños se vuelven accesibles, y cada individuo recupera la capacidad de administrar su propia vida. Cuando se crea empleo, Señorías, crece la libertad.
Empezaremos por aquí́, por lo más importante y lo más difícil. Debemos sembrar con urgencia, si queremos que brote lo antes posible la nueva cosecha de empleos en España.Yo les aseguro, Señorías, que el Gobierno que forme, si obtengo la confianza de la Cámara, no descansará hasta lograr este objetivo fundamental.
Esto no está reñido con que la tarea del Gobierno deba proyectarse en una perspectiva más amplia. Es obvio que no podemos ignorar lo que está ocurriendo en el mundo y lo que ya se nos anuncia para mañana.Por esa razón, la segunda tarea a que me he referido antes consiste, precisamente, en asegurar la plaza que corresponderá́ a España y a los españoles, en el mundo que surja de esta crisis y que no será́ ya el que hemos conocido hasta ahora.
Importa mucho que España restaure su propia energía, importa mucho que nos veamos y que nos miren como una sociedad dinámica y como una economía solvente.Porque España no está sola en el mundo. Dependemos de los demás. Y ese mundo está cambiando delante de nuestros ojos.
A la salida de la crisis no habitaremos el mismo planeta que hemos conocido. Habrán cambiado las reglas, habrán cambiado las condiciones de vida, habrá́ cambiado el peso relativo de los países y su cotización internacional. Habrá́ cambiado hasta la manera de participar en el proyecto europeo.Tenemos que resolver qué lugar queremos que España ocupe en el mundo.
Tenemos que resolver cómo insertarnos con ventaja en un escenario global, más poblado, más competitivo y más exigente.Lo que propongo, Señorías, es que España aproveche la presente oportunidad. Hemos de hacer reformas, sí, grandes reformas, pero debemos hacerlas pensando en algo más que reducir el déficit, crear empleo, corregir nuestro modelo educativo o asegurar nuestra atención sanitaria.
Tenemos que mirar más lejos y más alto, pensar en lo que España necesitará, no el año que viene ni el siguiente, sino en los próximos veinte años.Quiero decir que no se trata ya de recuperar lo que se fue, ni de regresar al lugar que ocupábamos, porque ese lugar ya no existe, Señorías. La España que hemos dejado atrás no va a volver, y esta vieja Nación tendrá́ que rejuvenecer su actitud, recuperar flexibilidad y fortalecer sus estructuras para competir por un puesto de primera fila en un mundo nuevo.
Tenemos, pues, una doble tarea ante nosotros.Vamos a demostrar que los españoles somos capaces de crear empleos, pagar nuestras deudas y sostener una sociedad civilizada. Una sociedad en la que los valores que proclama nuestra Constitución —la libertad, la igualdad, la justicia y la solidaridad— no se queden en nobles deseos o hermosos enunciados teóricos, sino que definan realmente la prosperidad que pretendemos, porque forman parte natural de ese paisaje civilizado en el que queremos habitar los españoles.
Pero también deseamos hacernos sitio en el mundo. Queremos un hueco para un país con prestigio, con crédito, con empleo, con bienestar, con oportunidades.Señorías, los propósitos que estoy señalando exigen un estilo de Gobierno adecuado.Es cierto que los españoles nos han concedido, en una democracia parlamentaria como la nuestra, un amplio margen de maniobra para facilitar la tarea de gobierno en estas circunstancias especialmente desfavorables.
Los resultados electorales constituyen, sin duda, la mejor garantía de que las decisiones se van a tomar y podrán aplicarse al ritmo que sea necesario. Podremos gobernar con eficacia.
Lo que no garantizan es el acierto.La mayoría es un instrumento excelente para ejecutar las decisiones, pero no es forzosamente el mejor para diseñarlas.Incluso una mayoría tan generosa como la que se nos ha otorgado, se queda muy corta en una tarea que exige el compromiso de toda la Nación y en la que cada español ha de sentirse involucrado.
Porque han de ser los españoles, y no el Gobierno, los motores del cambio, los protagonistas de la reforma, los agentes de la recuperación.El futuro de España es cosa de todos y cada español debe tomarlo como cosa suya.
La tarea del Gobierno no consiste en suplantar a la Nación, sino en coordinar sus esfuerzos y facilitar sus tareas.
Pues bien, Señorías, no existe mejor instrumento para encauzar y coordinar la energía de la Nación que el diálogo.
Un diálogo abierto a todos, dentro y fuera de esta Cámara.
Un diálogo basado en la transparencia, que estimule la unidad, fortalezca los objetivos compartidos y facilite el apoyo y la participación de todos los ciudadanos y de sus organizaciones.Esta quiero que sea, y necesito que sea, la principal característica del estilo del nuevo gobierno.Porque nos enfrentamos a una tarea que implica a cada ciudadano y nos reclama a todos al servicio de ese bien común, que a todos nos iguala, al que llamamos España.

Esto es lo que les propongo, Señorías:

Concentrar todos nuestros esfuerzos en la creación de empleo.Reservar un lugar para nuestros hijos en un mundo que cambia. Gobernar desde el diálogo y la transparencia al servicio de unos objetivos compartidos. El Gobierno que me propongo formar, si consigo la confianza de la Cámara, debe dar contenido al mandato que hemos recibido y hacerlo en circunstancias que, como está en la mente de todos, son las más difíciles a las que se haya enfrentado Gobierno alguno desde la restauración de la democracia.
No pretendo con este recordatorio atenuar en lo más mínimo el peso de la responsabilidad que nos toca asumir. En la política, no existe la herencia a beneficio de inventario. Sabíamos –y sabemos- lo que nos espera y sabíamos. Y sabemos- que se nos juzgará por lo que consigamos, y no por lo que intentemos, o por cómo nos hayamos encontrado las cosas.
En el diagnóstico que expondré́ a continuación no hay ninguna voluntad de mirar atrás ni de pedir a nadie responsabilidades, que ya han sido sustanciadas por las urnas hace un mes. Pero me parece de la máxima importancia que compartamos una visión de dónde estamos y por qué estamos precisamente donde estamos. Porque sin ese análisis no es posible que tracemos un plan adecuado para afrontar los problemas.
Y ese diagnóstico tiene que responder a un compromiso del que pretendo hacer bandera en mi Gobierno, si la Cámara me otorga su confianza: decir siempre la verdad, aunque duela, decir la verdad sin adornos ni excusas, llamar al pan, pan y al vino, vino.
Y ese diagnóstico no puede empezar por otro lugar que por la cifra más dramática de las que definen hoy nuestra situación económica y social. Me refiero, Señorías, al paro. A día de hoy, tras los últimos datos conocidos tanto de la Oficina de estadística de la UE como del Servicio Público de Empleo Estatal, el número de personas que en nuestro país buscan un empleo sin encontrarlo ronda ya los 5.400.000. Una tasa que roza el 23% de la población activa y que nos sitúa, por desgracia, a la cabeza de la Unión Europea, más que doblando la tasa media de la Comunidad. Si a esto añadimos que el índice de paro juvenil, se eleva más allá del 46%, podremos hacernos una idea bastante ajustada del dramatismo de esta situación.
El número de desempleados en los últimos cuatro años se ha visto incrementado en más de 3.400.000 personas. Piensen, Señorías, que hace cuatro años nuestro índice de paro era inferior a la media europea y recuerden que, mientras en España se producía ese incremento del desempleo, en Alemania, por ejemplo, la tasa se reducía desde el 7,9% al 5,2%.
Este incremento del paro en España se debe, fundamentalmente, a un profundísimo proceso de destrucción de empleo y de desaparición de empresas y trabajos autónomos. Más de 2.300.000 empleos destruidos y 250.000 empresas cerradas.Como ya he dicho con anterioridad en esta Cámara, estas cifras vienen a expresar, en toda su crudeza, la auténtica realidad de la situación económica en nuestro país. Cuando se superan los cinco millones de parados, pasan dos cosas. La primera, la más evidente y dramática, es que más de cinco millones de personas y sus familias sufren ese drama humano del desempleo. Pero, además, este brutal desempleo tiene consecuencias directas sobre la caída del consumo, el hundimiento de la inversión, el desajuste de las cuentas públicas, la expansión del desánimo en la sociedad y la puesta en peligro de nuestro sistema de Seguridad Social.
El número de cotizantes a la Seguridad Social ha descendido los últimos cuatro años en 2.150.000 personas y la relación entre cotizantes y pensionistas ha pasado de 2,6 a 2,1. Si no somos capaces de romper esta tendencia, se estarán poniendo en peligro las pensiones públicas en nuestro país. Por primera vez en los últimos cincuenta años, la actividad económica ha disminuido en el conjunto de esta última Legislatura en un 2.3%. Dicho de otra manera, la producción del año que está a punto de terminar será́ menor, en términos reales, a la de 2007. Como en este período la población en España ha aumentado en dos millones de personas, resulta evidente que nuestra renta per cápita ha caído en una mayor proporción. Hoy nuestra actividad económica crece por debajo de la mitad de lo que lo hace la Unión Europea. Esto quiere decir que, por desgracia, nos estamos alejando del objetivo que siempre hemos perseguido: alcanzar los niveles de bienestar y riqueza de los países más avanzados de Europa. De hecho, hemos retrocedido hasta los niveles del año 2002. El pasado trimestre, la economía española no creció; en el que hoy estamos, todas las previsiones apuntan al decrecimiento. Y las expectativas sobre los dos próximos trimestres, no son nada halagüeñas. El panorama, Señorías, no puede ser más sombrío.
Pues bien, a pesar de la atonía de nuestro crecimiento económico y la constante caída de nuestras inversiones, este año hemos necesitado apelar al ahorro proveniente del exterior en una cifra que superará los 37.000 millones de euros, para compensar el déficit de nuestra Balanza de Pagos. Bien es verdad, que si no fuera por el déficit del sector público, España tendría hoy un amplio superávit frente al exterior, porque al contrario de las Administraciones Públicas, que mantienen un fuerte déficit en sus cuentas, familias y empresas ya están en superávit frente al exterior.
El desequilibrio entre ingresos y gastos del conjunto de las Administraciones Públicas se saldará este año, según las previsiones de la Vicepresidenta Salgado, con más de 65.000 millones de euros de déficit, un 6% de nuestro Producto Interior Bruto. Esta cifra puede verse superada, lo sabremos en su momento. Pues bien Señorías, con los actuales compromisos de Gobierno de España con la Unión Europea y si se cumplen las previsiones del Gobierno para el año próximo, tendremos que reducir en 16.500 millones de euros el desfase entre ingresos y gastos para el conjunto de las Administraciones Públicas. Ese es el objetivo, ese es nuestro compromiso y a él nos vamos a atener: 16.500 millones de reducción del déficit en el año 2012.
El consecutivo déficit público de estos últimos cuatro años, elevará a final de este año el porcentaje de la Deuda Pública sobre el PIB hasta superar el 69%, desde una confortable cifra del 36% en 2007. No hace falta, Señorías, que les señale los enormes problemas que representa esta cifra en las actuales circunstancias financieras internacionales. Piensen que, dejando a un lado la partida de la Seguridad Social, el servicio de la Deuda Pública es el segundo capítulo de gastos (tras las prestaciones por desempleo) de los Presupuestos Generales del Estado. Define bastante bien nuestra situación, el hecho de que las principales partidas de gasto en nuestros Presupuestos, sean las dedicadas al desempleo y al pago de los intereses de nuestra Deuda Pública.
Se mantiene la atonía del consumo de las familias, (0,1% de crecimiento este año); la inversión ha vuelto a caer en 2011 (-4,4%); pervive un altísimo stock de viviendas sin vender (en torno a 750.000) y se restringe cada vez más la financiación al sector privado, verdadero nudo gordiano para el crecimiento económico.
Con este panorama no es extraño que tanto el Índice de Confianza del Consumidor como la percepción que los españoles tienen sobre la situación económica del país, medidas por el Centro de Investigaciones Sociológicas, presenten unos niveles tan alarmantes.
Sin confianza, sin expectativas y sin financiación, las inversiones caen, el consumo también, se destruyen puestos de trabajo, se desploman los ingresos públicos y se cierra un círculo infernal del que es necesario salir cuanto antes.
La grave situación que acabo de describir, créanme Señorías, no es un ejercicio de masoquismo. Afrontamos enormes dificultades, nos esperan esfuerzos muy exigentes. Pero también tenemos enormes fortalezas y debemos ser conscientes de ellas. Porque en esas fortalezas encontraremos los pilares que cimentarán nuestra recuperación. Señorías, España es el cuarto país del Área Euro y el quinto de la Unión Europea. Y estamos dentro de la docena de países con mayor peso económico del mundo.
En el último medio siglo, sólo ha habido tres países en el planeta que nos hayan superado en crecimiento económico per cápita. Y mientras que hace sesenta años los españoles teníamos el 17% de la renta de los norteamericanos, el pasado año estábamos en el 75%.
Por muchas que sean las vicisitudes por las que hoy pasa el Euro, tenemos una moneda de primera. Las inversiones españolas directas en el exterior representan el 46% de nuestro PIB, con empresas líderes en sectores tan importantes como concesiones de obra pública, el sector financiero y las telecomunicaciones.
Y, sobre todo, Señorías, no hace tanto tiempo fuimos capaces de demostrar nuestra capacidad de afrontar retos que a casi todos, dentro y fuera de España, les parecían imposibles de superar. Me refiero a nuestra incorporación al grupo de países que hicieron nacer el Euro en 1998, cuando en 1996 no cumplíamos ninguno de los requisitos establecidos en el Tratado de Maastricht.
Este país no habría alcanzado esas metas si la sociedad española no hubiese demostrado un alto grado de madurez, al que tendremos que volver a apelar.
Se equivocan totalmente aquellos que piensan que España no será capaz de hacer las reformas que necesita para tener éxito en la Europa del Euro.
Porque no comprenden lo que los españoles en momentos de dificultad siempre hemos sabido hacer: unir nuestras fuerzas, superar las dificultades, actuar con realismo y mirando al futuro. En definitiva, hacer bien lo que había que hacer en cada momento. Siempre que los retos han sido suficientemente estimulantes, los hemos sabido superar; siempre que las metas han sido suficientemente claras las hemos conseguido alcanzar.
Por eso, todos sabemos lo que tenemos que hacer en esta Legislatura, nadie duda de ello ni dentro ni fuera de España. Lo que tenemos que hacer para volver a ser una economía estable con un crecimiento fuerte y sostenido, con capacidad de creación de empleo y garantía de su Estado de Bienestar.
España debe ser parte de la solución del problema de la Zona Euro, para hacer de ella el marco de crecimiento y creación de empleo de la economía española.
Este momento es una oportunidad histórica para volver a la senda que tanto éxito nos ha dado en el pasado. Cada vez que España ha tenido una economía estable, con apertura al exterior y liberalización y competencia en el interior, hemos mejorado nuestros niveles de vida.
Tras este diagnóstico, paso ahora a exponer las políticas que nos proponemos llevar a cabo en esta Legislatura.
El Gobierno acometerá con urgencia tres ámbitos de reforma para garantizar el encaje de España en la Unión Monetaria, disipar por completo las dudas y animar a la inversión, la creación de empresas y la generación de oportunidades de empleo para los ciudadanos.
El primero es la estabilidad presupuestaria. Siempre ha sido bueno para nuestra economía tener las cuentas públicas en orden. Nunca han partido los períodos de crecimiento y mejora del bienestar de nuestra sociedad de los déficit, del exceso de Deuda Pública, o de las facturas en los cajones. Todo lo contrario, la disciplina presupuestaria ha marcado siempre los inicios de momentos de expansión económica y progreso social.
En este campo, no partimos de cero. La reforma constitucional aprobada en la Legislatura pasada es el fundamento de la nueva forma de presupuestar y gastar que, a partir de ahora, aplicarán todas las Administraciones. Nos hemos adelantado al resto de los países europeos. El último Consejo Europeo ha establecido la obligación de hacer lo que en España ya hemos hecho hace cuatro meses.
Ahora debemos ir más allá. Por eso, la primera Ley que aprobaremos, la primera piedra de nuestro proyecto reformista, será la Ley de Estabilidad Presupuestaria.
En segundo lugar, es necesario culminar de forma efectiva el proceso de saneamiento del sector financiero. Mientras que el resto de los países han emprendido hace años esquemas de saneamiento de los activos tóxicos y adecuación de la valoración de los activos bancarios, en España todavía pesan serias incertidumbres sobre los balances, y el acceso a la financiación internacional de nuestras entidades es extremadamente difícil. Ello ha llevado a una escasez de crédito mayor en nuestro país que en la mayoría de los países de nuestro entorno. No será posible la recuperación de niveles adecuados de crédito y liquidez para las empresas y familias españolas sin el saneamiento y posterior reestructuración de nuestro sistema financiero.
El tercer ámbito de nuestro proyecto es el de las reformas estructurales. Nuestra economía ha de ser más flexible y competitiva. Si, con el tiempo, nuestros productos y servicios se hacen más caros que los de los competidores, perderemos cuotas de mercado dentro y fuera de España. Y menos ventas significan menos inversiones y menos puestos de trabajo. Tenemos que moderar los costes y los precios. No nos podemos permitir una inflación más alta que la de nuestros socios europeos y, menos aún, con las inaceptables tasas de paro que arrastra nuestro país.
Por lo tanto, pondremos en marcha un paquete de reformas económicas, empezando por la del Sector Público, para primar la austeridad, lograr mayor eficiencia, y evitar duplicidades, atendiendo a la premisa de ―una Administración, una competencia‖.
Es imprescindible llevar a cabo una profunda modernización de la legislación laboral, al servicio de la creación de empleo que apueste por una mayor estabilidad, una mayor flexibilidad interna en las empresas y que considere la formación como un derecho del trabajador.
Junto a ellas, es esencial definir un marco fiscal más adecuado a las necesidades de los emprendedores, que tendrán un protagonismo esencial en la recuperación económica del país y una prioridad preferente en nuestro programa de reformas.
Un programa que no estaría completo si no abordara una estrategia integral para impulsar la competitividad de nuestra economía, que abarque todos los sectores de la misma, especialmente aquellos con más futuro, incluyendo sus órganos reguladores, el modelo energético o la necesaria apuesta por la innovación y la internacionalización de las empresas españolas.
Estas son, en general, las líneas de actuación que permitirán el cambio de ciclo y el cambio en las expectativas de crecimiento que se desarrollarán a lo largo de los próximos cuatro años. Las reformas que planteamos son tan necesarias como urgentes, y demandan la adopción de un calendario de actuaciones inmediatas que el Gobierno piensa abordar con la decisión, la voluntad, y la coherencia que exigen las circunstancias en que nos encontramos.
La primera tarea del Ejecutivo debe ser dar cobertura al vacío legal y la inseguridad jurídica generados por la falta, tanto de Presupuestos para el 2012, como de una prórroga explícita de los Presupuestos de 2011.
Por esta razón, en la reunión del Consejo de Ministros del 30 de diciembre, aprobaremos un Real Decreto-Ley de Medidas Urgentes en materia Económica y Presupuestaria. Este Decreto-Ley incluirá la prórroga de los Presupuestos e irá acompañado de un Acuerdo de No Disponibilidad. Esto servirá para ratificar nuestro compromiso con el control del déficit público.
En el marco de este Real Decreto Ley, además de garantizar las medidas necesarias para asegurar el buen Gobierno y la coherencia de la política económica, el Gobierno dará cumplimiento a uno de sus grandes compromisos electorales: la actualización del poder adquisitivo de las pensiones a partir del 1 de enero de 2012. Este sería, señorías, el único compromiso de aumento del gasto que me van a escuchar en el día de hoy. Insisto, señorías, el único y exclusivo.
A continuación y tan pronto como la Comisión Europea –en el mes de enero- dé a conocer su Prospectiva Anual de Crecimiento, presentaremos el Cuadro Macroeconómico, con unas previsiones de crecimiento basadas en aquella, y traeremos a la Cámara, para su autorización, el Techo de Gasto. Sobre estas bases actualizaremos el Programa de Estabilidad del Reino de España, marco esencial de nuestro compromiso.
A partir de este momento, y con los datos definitivos del déficit público de este año, y a la vista de la evolución de la economía, presentaremos en esta Cámara los Presupuestos Generales del Estado para 2012, antes del 31 de marzo.
No renunciamos a hacer del Presupuesto un instrumento fundamental de la política económica. Por eso, nos proponemos hacer un análisis pormenorizado de todas y cada una de las partidas, para garantizar que no se gasta ni un euro de más. Como acabo de decir, la única partida de gasto que se va a ver modificada al alza es la de las pensiones. Todas las demás partidas son susceptibles de una reducción a la baja.
Y, por esa misma razón, no podemos descartar tampoco la necesidad de adoptar, en el futuro, nuevas medidas en el ámbito presupuestario.
Tanto el Decreto Ley como los Presupuestos entroncan con el mismo espíritu de la que será la primera gran Ley de política económica del Gobierno: la Ley de Estabilidad Presupuestaria que desarrollará la reforma constitucional, en la que se incorporaron límites de gasto y endeudamiento vinculantes para todas las Administraciones Públicas.
En esta Ley, el Gobierno asumirá todos los compromisos de España con la Unión Europea. A partir de este compromiso y, en atención a las bases del consenso que hizo posible la reforma constitucional, el Gobierno presentará esta Ley en el próximo mes de enero.
Porque queremos hacer de esta norma la guía de la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado para 2012.
Y porque entendemos que es tan necesaria como urgente. Si fuimos capaces de entender esa necesidad y esa urgencia a la hora de abordar la reforma constitucional, con mayor razón debemos hacerlo ahora, que pretendemos darle efectividad.
Con estas premisas, y en atención a los principios básicos pactados con el Partido Socialista, la Ley recogerá, entre otros, los siguientes aspectos:
Se establecerán los criterios para la reducción progresiva del nivel de Deuda hasta el 60% en 2020. Para lograr ese objetivo es obligado tomar medidas desde el Presupuesto de 2012.
Se fijará en un 0,4% el déficit estructural global máximo del conjunto de las Administraciones Públicas a partir de 2020.
Se regulará la distribución de los límites de déficit y de deuda entre las distintas Administraciones Públicas, así como la responsabilidad de cada Administración Pública en caso de incumplimiento de los objetivos de estabilidad presupuestaria.
En esta política de contención de gasto a la que los compromisos de estabilidad nos obliga, entendemos que el mayor esfuerzo no puede recaer en los ciudadanos, sino que tiene que provenir de las Administraciones Públicas. Tanto a largo plazo, como con carácter inmediato.
Abordaremos por ello, Señorías, con carácter urgente, una serie de medidas que permitan reducir costes y mejorar el funcionamiento de la Administración. Todo ello, sin perjuicio de abordar en el curso de la legislatura una profunda reforma administrativa -a la que luego me referiré- que permita eliminar ineficiencias, solapamientos y duplicidades entre Administraciones Públicas.
Éstas son las medidas urgentes que pondremos en marcha:
Redimensionamiento del sector público y del personal a su servicio. Inicialmente, en el ámbito de la Oferta Pública de Empleo se llevará a cero la tasa de reposición de personal del sector público, excepto en el ámbito de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y Servicios Públicos Básicos.
Reestructuración y supresión de Organismos Autónomos, Agencias y otras entidades públicas. El Gobierno va a abrir un proceso de simplificación del sector público empresarial y fundacional del Estado con el objetivo de reducir sensiblemente este tipo de entidades.
Reducción de los gastos de funcionamiento de la Administración mediante el recorte de los gastos corrientes de la Administración General del Estado, la gestión integral del patrimonio inmobiliario y de los alquileres, del recurso a centrales de compras, incluso entre Administraciones Públicas de diferente ámbito, para conseguir mejores precios y la racionalización de los medios personales y materiales a disposición de la Administración.
Señorías,
Paso a un tema esencial, como es el de la reestructuración del sistema financiero.
Uno de los principales riesgos que se perciben de la economía española es la deuda privada que se canaliza a través del sistema bancario.
El objetivo de la reestructuración del sistema financiero es que resulten entidades rentables, fiables y solventes.
La primera medida es el saneamiento de los balances. Es decir, despejar las dudas sobre las valoraciones de determinados activos, especialmente inmobiliarios, que están impidiendo un acceso adecuado de las entidades financieras a los mercados y, a su vez, contaminan la credibilidad de la Deuda Pública.
Para sanear los balances son necesarias, entre otras, dos actuaciones:
La venta de los inmuebles terminados en manos de las entidades financieras. Una valoración muy prudente de los activos menos líquidos (como solares y promociones sin terminar).
Estas medidas supondrán la asunción de pérdidas latentes u ocultas en los balances, por lo que es inevitable una segunda ola de reestructuraciones con las siguientes características:
Más fusiones y cambio del mapa bancario hasta tener entidades suficientemente sólidas.
Más necesidades de capital para mantener la solvencia.
Cambio en el modelo de regulación de las entidades tenedoras de las acciones (cajas y fundaciones procedentes de cajas) para garantizar su independencia y profesionalidad.
Cambio del sistema de supervisión y regulación del Banco de España, que lo agilice y tecnifique, evitando las indecisiones y bloqueos que lo han caracterizado.
Impulsaremos, por tanto, la culminación del proceso de reestructuración del sector financiero, en los primeros seis meses del año, como requisito imprescindible para que vuelva a fluir el crédito a empresas y hogares y, con ello, fomentar la recuperación del crecimiento y del empleo en nuestro país.
Señorías,
En el ámbito fiscal, planteamos una serie de actuaciones urgentes encaminadas a propulsar la recuperación económica y la cohesión social. Subrayo, Señorías, la idea de la urgencia. Somos muy conscientes de que la consolidación fiscal y la austeridad son sólo una parte de lo necesario para recuperar el crecimiento y el empleo. También lo somos de que, en su momento, cuando la situación económica se haya normalizado y el país haya retomado la senda del crecimiento, será preciso abordar una reforma fiscal de mayor calado, que incremente la justicia y la equidad del sistema y que contemple incentivos adecuados a la inversión y el ahorro y el apoyo a las familias.
La política tributaria es una herramienta de primer orden para impulsar el crecimiento económico. En este sentido, definiremos un marco fiscal de apoyo a los emprendedores, PYMES y autónomos, que les permita hacer frente, con mayor facilidad y holgura, a sus obligaciones tributarias, y dedicar una mayor parte de sus beneficios a la creación de empleo.
En este marco adoptaremos de manera inmediata, entre otras, las siguientes medidas:
Compensación de deudas: Estableceremos un procedimiento de compensación automática similar al de la cuenta corriente tributaria para cualquier tipo de deuda reconocida por una Administración Pública.
Reformas en el Impuesto sobre el Valor Añadido: Modificaremos el régimen del IVA para que autónomos y PYMEs no tengan que pagar el impuesto hasta que efectivamente se haya efectuado el cobro de las facturas correspondientes.
Igualmente se mantendrá el tipo superreducido en la adquisición de vivienda, pero únicamente si se trata de la vivienda habitual y con un límite en su precio de adquisición.
Ayuda fiscal al empleo: Crearemos una ayuda fiscal por importe de 3.000 euros por la contratación del primer trabajador.
Reformas del Impuesto sobre Sociedades: Eliminaremos las limitaciones existentes en la actualidad para la aplicación en el Impuesto sobre Sociedades del tipo impositivo del 20% a las empresas con cifra de negocios inferior a cinco millones de euros. Ampliaremos hasta los 12 millones de euros la cifra de negocios que permite acogerse al régimen especial previsto para las empresas de reducida dimensión, y aumentaremos -a la vez- hasta los 500.000 euros el límite de base imponible al que se aplica el tipo reducido del 25%.
Fijaremos una exención por modernización de los activos fijos de las empresas. Las empresas no tributarán por las plusvalías que obtengan en la venta de sus activos fijos cuando las reinviertan, para fomentar, así, que el capital invertido se reutilice en la modernización de la propia actividad empresarial.
Modificaremos la fiscalidad de los beneficios no distribuidos, de manera que aquellos dedicados la adquisición de nuevos activos, tributen diez puntos menos que los destinados a ser distribuidos a los accionistas. Reformas en el IRPF:
Mejoraremos la tributación de las prestaciones de los planes de pensiones.
Recuperaremos la deducción en el IRPF por inversión en vivienda habitual.
Algunas de estas medidas fiscales, junto con otras concretas en el ámbito de la financiación, la tramitación administrativa y la gestión laboral, se englobarán en la Ley de Apoyo a los emprendedores que el Gobierno enviará a la Cámara dentro los próximos tres meses.
El Gobierno que me propongo formar plantea, como una de las reformas prioritarias, dotar al marco laboral español de unas nuevas reglas e instituciones modernas, adaptadas a la economía global del conocimiento.
Nuestro objetivo es poner en marcha una reforma integral del mercado de trabajo, a la altura del reto planteado por más de cinco millones de desempleados, para garantizar un marco laboral justo, seguro y flexible. Nuestro deseo es hacerlo desde el acuerdo con los agentes sociales, pero nuestra convicción es que esta reforma hay que hacerla cuanto antes.
Hemos trasladado a los agentes sociales nuestras prioridades de cara a la reforma laboral. En la primera quincena de enero recibiremos sus propuestas y, en su caso, sus acuerdos. Y, una vez conocidos éstos, remitiremos al Congreso de los Diputados un proyecto de Reforma Laboral en el primer trimestre del año 2012.
Hemos planteado como bases para esta reforma:
Poner el acento en la creación de puestos de trabajo, la estabilidad en el empleo y la flexibilidad en el seno de la empresa.
Reformar la estructura y contenidos de la negociación colectiva, de modo que cada materia se negocie en un ámbito territorial o sectorial óptimo para asegurar la competitividad económica y la sostenibilidad del empleo.
Primar la resolución extrajudicial de los conflictos, para fomentar los acuerdos entre las partes y hacer más fluidas las relaciones laborales.
Hacer efectivo el derecho individual a la formación permanente y la recualificación mediante la apertura de la oferta formativa y la evaluación rigurosa de la efectividad de las políticas activas de empleo.
Fomentar la eficiencia del mercado de trabajo. Entre otras medidas, racionalizaremos el calendario laboral para hacer compatibles los derechos de los trabajadores con la competitividad de las empresas. En concreto, abordaremos los costes que para nuestra economía suponen los puentes, de manera que se trasladaran las fiestas al lunes más cercano, con la excepción de aquellas fechas de mayor arraigo social.
En orden a garantizar los derechos de los trabajadores, reforzaremos los mecanismos de control y prevención, para evitar los comportamientos abusivos que supongan un trato discriminatorio contra los trabajadores, o un absentismo laboral injustificado. Impulsaremos medidas de conciliación de la vida laboral, personal y familiar, incluyendo el desarrollo del teletrabajo. Pondremos en marcha planes específicos de reinserción laboral reforzada para aquellos trabajadores que decidan reincorporarse al mercado de trabajo tras un período prolongado de inactividad por atención a la familia.
Elaboraremos, por último, un plan especial a favor de la igualdad de hombres y mujeres en el ámbito laboral, a fin de luchar contra la discriminación salarial entre sexos.
Del mismo modo que es nuestra voluntad alcanzar un acuerdo con los agentes sociales para abordar esta reforma laboral, es nuestra intención poner en marcha una Mesa de Diálogo Social, para elaborar un Plan de Empleo Juvenil. Este plan incorporará, tanto incentivos concretos a la inserción laboral de nuestros jóvenes, como una reforma del sistema de formación profesional, de nuevas fórmulas que fomenten la empleabilidad de la juventud española, que, recuerden, señorías, arrastra la mayor tasa de paro de toda la Unión Europea. Entre estas medidas incluiremos incentivos concretos a la contratación de jóvenes, mejorando las bonificaciones. De esta forma, garantizaremos una bonificación del 100% a las cotizaciones de la Seguridad Social durante el primer año en el caso de la contratación de menores de 30 años que accedan a su primer empleo.
Señorías,
Como hemos señalado, la pérdida de competitividad es uno de los más graves problemas estructurales que nos aquejan. Por ello, pondremos en marcha un conjunto de reformas para mejorar la competitividad del país e impulsar la generación de valor añadido.
Este es el sentido desde el que planteamos una profunda reforma de las Administraciones Públicas, tal y como hemos avanzado en el ámbito del control del déficit, para que respondan con solvencia a las necesidades de los ciudadanos, al tiempo que aseguren que la gestión de los recursos sea más austera y eficiente.
Hace unos momentos, anticipé lo que serán los componentes de una reforma en el seno de la Administración General de Estado y que abordaremos en los próximos presupuestos: la necesidad de redimensionar el sector público y rebajar sus costes de funcionamiento.
Pero esta reforma no se puede limitar a la Administración Central. Vamos a negociar con el resto de las Administraciones Públicas un Pacto por la Austeridad y la Eficiencia para extender a su conjunto estas medidas de control del déficit, que en algunos casos ya se han empezado a aplicar.
Es mi intención, además, traer a la cámara un abanico de normas que incidan en el ámbito de la austeridad y la buena gestión de las Cuentas Públicas. Entre ellas quiero destacar el refuerzo por ley de los controles previos y de las responsabilidades de los gestores públicos para garantizar que nunca asumirán compromisos de gasto sin respaldo presupuestario.
Vamos a acometer una reforma de la Ley de Subvenciones que, con carácter general, elimine las nominativas, incremente la transparencia en su otorgamiento, ejecución y evaluación de su impacto, y defina criterios homogéneos para su concesión.
Presentaremos en el primer trimestre de 2012 una Ley de Transparencia, Buen Gobierno y Acceso a la Información pública, como un derecho de los ciudadanos y un principio básico de actuación de las Administraciones.
Señorías,
Cuando el conjunto de las administraciones están abocadas a la reducción del gasto, es absolutamente prioritario revisar nuestro actual modelo de televisiones públicas. Por ello, les anuncio que, con carácter inmediato, traeremos a esta Cámara la reforma legal necesaria para permitir nuevos modelos de gestión.
Si las Administraciones Publicas no son eficaces, nuestra economía no podrá ser competitiva. Las leyes tienen que servir para generar oportunidades, no para crear obstáculos. Necesitamos menos y mejores leyes, procedimientos administrativos más simples, con menos trámites y con plazos más ágiles. No sólo se trata de ahorrar dinero, también es necesario ahorrar tiempo.
Por ello, en coordinación con las CCAA, me propongo impulsar un sistema de reconocimiento mutuo de autorizaciones y licencias, que elimine obstáculos a la libre circulación de bienes y servicios por todo territorio nacional, así como un mecanismo rápido de resolución de conflictos en este ámbito.
Algunos de los sectores estratégicos de nuestra economía necesitan ser regulados, y de la buena regulación y supervisión de los mismos depende, en gran medida, la competitividad de nuestra economía. Por ello, reduciremos el número de Organismos Reguladores y reordenaremos sus competencias, proponiendo un nuevo sistema de nombramiento de sus miembros con mayor intervención del Congreso de los Diputados. Para ello, el Gobierno, en el primer trimestre del año 2012, remitirá a la Cámara una Ley para el refuerzo de la independencia de estos organismos y mejora de la regulación de la actividad económica.
Señorías,
Les decía antes que con lo urgente tendremos que compaginar lo necesario. Para que la economía española gane competitividad frene al exterior, una de las piezas claves es la capacitación y cualificación del mejor de los recursos que tenemos en nuestro país para crear riqueza: nuestro capital humano. Pero la educación es mucho más, es el fundamento esencial para la libertad, la igualdad de oportunidades, la cohesión social y la convivencia democrática.
La España del futuro dependerá de nuestro sistema educativo. No podemos permitirnos el lujo de replantear el modelo de nuestra educación al compás de cada cambio de gobierno. Por lo tanto, buscaremos el más amplio consenso para abordar los cambios que requiere la situación actual: una tasa de abandono escolar inaceptable, (alrededor del 30%) y unos resultados muy mediocres en las pruebas internacionales de conocimiento, como el informe PISA. España que, en otros cambios, alcanza notables éxitos internacionales, no cuenta con ninguna de sus universidades entre las ciento cincuenta mejores del mundo.
Tenemos muchas cosas que cambiar. Es preciso desarrollar en los alumnos los valores del esfuerzo, el gusto por aprender, el espíritu emprendedor, la exigencia y la responsabilidad personales.
Debemos garantizar unas enseñanzas comunes en todo el territorio nacional.
Tenemos que mejorar la educación obligatoria y gratuita hasta los 16 años, para reducir el abandono educativo temprano y elevar la formación de los alumnos. La educación secundaria debe tener una organización más flexible, con vías formativas distintas, de acuerdo con los intereses, motivaciones y progresos de los alumnos.
Promoveremos un bachillerato de tres años, con el objetivo de mejorar la preparación de los futuros universitarios y elevar el nivel cultural medio de España.
En cuanto a los resultados del proceso educativo, tenemos mucho que mejorar. Para ello, hay que poner en marcha una Estrategia Nacional de Calidad de la Educación.
Tenemos que promover el bilingüismo español-inglés en todo el sistema educativo, e impulsar la opción de una educación trilingüe en las comunidades autónomas con lengua cooficial. Asimismo, es preciso extender el uso de las nuevas tecnologías para alumnos y docentes.
Un sistema educativo eficiente tiene que prestar atención a los profesionales que lo hacen posible.
Para ello, hay que establecer un nuevo sistema nacional de acceso a la función docente para atraer a la docencia a los mejores profesionales, primando el mérito y la capacidad, reconocer su autoridad e incentivar su labor.
Una política ambiciosa de competitividad exige una reforma de nuestras Universidades. Tenemos que apostar por la innovación, la excelencia y la internacionalización de nuestro sistema universitario.
Otra reforma estructural imprescindible es la de nuestro sistema energético.
La política energética debe buscar un equilibrio adecuado entre sus objetivos:      competitividad,         seguridad      del      suministro     y            efectos medioambientales. En los últimos tiempos no se ha prestado atención alguna al hecho de que la energía es un sector que determina parte de los costes de los demás sectores económicos. La energía es un factor clave en la competitividad de las empresas españolas.
Hemos de ser muy conscientes de que España tiene un problema energético importante, especialmente en el sector eléctrico, con un déficit anual que supera los 3.000 millones de euros y una deuda tarifaria acumulada de más de 22.000 millones.
Las tarifas eléctricas para consumidores domésticos son las terceras más caras de Europa, y las quintas más elevadas para consumidores industriales.
La solución a este problema, uno de los más complejos que hereda el próximo Gobierno no puede ser simplista. Es evidente que no se puede aplicar una subida de tarifas que recaiga íntegramente sobre los consumidores y que siga castigando la competitividad de la economía española, por las malas decisiones regulatorias. Más aún cuando el objetivo final es la liberalización del sector, algo que no es posible acometer sin la solución definitiva del déficit tarifario.
Si no se emprenden reformas, el desequilibrio será insostenible y los incrementos de precios y tarifas colocarían a España en la situación de mayor desventaja en costes energéticos de todo el mundo desarrollado. Tendremos, pues, que aplicar una política basada en frenar y reducir los costes medios del sistema, en la que se tomen las decisiones sin demagogia, utilizando todas las tecnologías disponibles, sin excepciones, y se regule teniendo como objetivo primordial la competitividad de nuestra economía.
Señorías, apoyar a la empresa innovadora, y ayudar a que sus bienes o servicios se vendan en el exterior será una prioridad para el próximo Gobierno.
Como ya he señalado antes, España está mucho más internacionalizada de lo que lo estaba antes de nuestra entrada en el euro. Hoy España tiene invertido en el exterior el 46% de su PIB, 470.000 millones de euros. De los cuales casi la mitad en la Unión Europea, el 31% en Latinoamérica y el 11% en Norteamérica. El 30% de nuestro PIB lo aporta el sector exterior. Gracias al mismo, incluyendo el turismo, hoy no estamos en recesión.
El proceso de internacionalización no sólo ha impulsado a nuestras grandes empresas, también se están incorporando a él las pequeñas y medianas, y para el apoyo a estas últimas es para lo que son más útiles las políticas públicas. La promoción de nuestros productos, servicios y marcas y la defensa de nuestros intereses económicos, la política comercial de nuestro país, requiere una atención adecuada.
Los instrumentos de apoyo a la innovación y a la internacionalización de las empresas españolas llevan ya muchos años sin renovarse, y en un momento como el actual, de escasez de recursos públicos, tenemos que sacar el máximo rendimiento de cada euro.
La empresa que innova es la misma empresa que exporta y, por eso, también debe ser la misma la política que la apoya. Hoy una empresa debe recorrer ventanillas diferentes de diferentes Administraciones para cada momento del ciclo de vida de sus productos, y además la gran mayoría de los apoyos consiste en meras subvenciones.
Es necesario integrar los instrumentos fiscales, de apoyo tecnológico y de internacionalización en una única política, con instrumentos más basados en compartir riesgos y beneficios tales como garantías, préstamos participativos, participación en capital, préstamos financieros, etc., con más dedicación a los sectores menos maduros, generalmente con más contenido tecnológico, y buscando potenciar los nuevos mercados de la economía española como Asia, Oriente Medio y Latinoamérica.
El turismo es nuestra principal industria exportadora, y por ello, presentaremos un Plan Integral de Turismo, que valore el sector como prioritario, mejore su fiscalidad y desarrolle políticas trasversales entre todos los Ministerios implicados en el sector.
Potenciaremos la imagen de España como destino turístico de calidad, modernizando y mejorando la red de Oficinas de Turismo de España en el Exterior.
Señorías, otra de las reformas necesarias es la que concierne a la Administración de Justicia. La Justicia es el poder que garantiza la protección de los derechos de los ciudadanos, pero también es un factor esencial de competitividad y de confianza en las instituciones.
De acuerdo con el Informe Global de Competitividad del World Economic Forum, España ocupa el puesto 63 entre 142 países en eficiencia del marco jurídico en la solución de controversias. Lisa y llanamente, esto no puede seguir así.
La Administración de Justicia ha de ser un servicio público moderno y de calidad. Debemos promover un uso eficiente y coordinado de las nuevas tecnologías, compatibilizando los ocho sistemas informáticos actuales, que son incompatibles entre sí. Y abordar los cambios en el modelo de la oficina judicial que aseguren la unidad de gestión en todos los órganos jurisdiccionales.
De la misma manera, hay que simplificar procedimientos, reforzar del principio de oralidad, revisar el sistema de recursos e incorporar los juicios rápidos al ámbito civil.
Para reducir la litigiosidad, debemos mejorar la seguridad jurídica a través de un marco normativo claro – ya lo he dicho antes, menos y mejores leyes- y una administración de justicia profesional, especializada y eficaz. Aprobaremos una nueva Ley de Mediación y Arbitraje como mecanismos de solución extrajudicial de conflictos, así como una Ley de la Jurisdicción Voluntaria.
Hay que recuperar la confianza de los ciudadanos en la Justicia y propiciar el respeto a su independencia e imparcialidad, tanto en lo que afecta al órgano de gobierno de los jueces, como al Tribunal Constitucional.
Las reformas que vamos a acometer persiguen, tanto agilizar y mejorar su funcionamiento, como reformar el recurso de amparo y el recurso previo de inconstitucionalidad, así como dar mayores garantías de independencia en los nombramientos de sus miembros.
Les anuncio que me propongo abordar de manera inmediata, en diálogo con la oposición, el proceso de renovación pendiente en el Tribunal Constitucional, al mismo tiempo que otros igualmente abiertos como el Defensor del Pueblo, el Tribunal de Cuentas y el Consejo de Radio Televisión Española, a fin de que puedan estar resueltos en el plazo de los próximos tres meses.
Señorías, el impulso reformista del Gobierno que pretendo formar se ha de extender también al mantenimiento y mejora de nuestro sistema del bienestar.
Como todas sus S.S. conocen, la gestión sanitaria está transferida a las CC.AA. Desde el ámbito estatal, y en el marco de nuestras competencias, plantearemos un Pacto por la Sanidad con todos los partidos políticos, Administraciones Públicas y profesionales implicados.
Para hacer más eficiente y sostenible el Sistema Sanitario español, acometeremos las reformas necesarias para mejorar la accesibilidad, eliminar la burocracia y ganar eficiencia en la gestión.
Para este objetivo, y en estrecha colaboración con las Comunidades Autónomas elaboraremos una cartera básica de servicios para todos los ciudadanos a través de una Ley de Servicios Básicos.
De este modo, la definición de la cartera de servicios públicos básicos comunes permitirá asegurar la financiación de los recursos necesarios para garantizar su prestación, y que éstos sean asignados eficientemente y con respeto al principio de lealtad institucional.
La Ley exigirá que todas las Administraciones en sus Presupuestos distingan los gastos correspondientes a servicios públicos básicos de aquellos que no lo son.
El Gobierno es consciente de la necesidad de garantizar la sostenibilidad del sistema de pensiones, más aún teniendo en cuenta la caída de la afiliación y la merma de recursos que hoy sufre nuestro sistema de Seguridad Social.
Nuestro objetivo es garantizar el derecho a la jubilación y el poder adquisitivo de los pensionistas, reforzar los instrumentos para hacer efectivos los principios de suficiencia y de solidaridad, reordenar el tratamiento fiscal de las pensiones y potenciar los sistemas complementarios a la Seguridad Social.
Nos proponemos acercar la edad real de jubilación a la edad legal, suprimir las prejubilaciones, salvo circunstancias muy excepcionales, y poner freno a la práctica abusiva que supone hacer de la prestación por desempleo en los últimos años de la vida laboral, un mecanismo de prejubilación encubierta.
Queremos incentivar la prolongación voluntaria de la vida laboral y fomentar la compatibilidad entre el cobro parcial de una pensión y la continuidad en el mercado laboral.
Promoveremos, por último, que la pensión sea más proporcional a las cotizaciones efectivamente realizadas a lo largo de la vida laboral.
Señorías, paso ahora a ocuparme, con brevedad, de tres temas importantes, la agricultura, la pesca y el medioambiente.
Pondremos en valor el papel del sector agrícola en nuestro país para devolverle el protagonismo que merece, creando un Ministerio de Agricultura, que tenga como uno de sus principales objetivos la elaboración de una Estrategia Nacional para la defensa de los intereses españoles en la Unión Europea.
Por lo que se refiere a la pesca, actualizaremos la normativa para adaptarla a la nueva Política Pesquera Común y a sus criterios de gestión y ordenación, de forma que resuelva de manera eficaz, rigurosa y permanente la regularización de la flota.
Fomentaremos la internacionalización del sector agroalimentario español, mediante la promoción de su industria y el apoyo a la implantación de nuestra gastronomía en el ámbito europeo e internacional.
España, Señorías, es uno de los países europeos con mayor patrimonio medioambiental. El cuidado y mejora del mismo no sólo es imprescindible para la mejora de nuestro bienestar, sino que es básico para mantener y aumentar el innegable atractivo de nuestro país.
No podemos desconocer que enfrentamos problemas importantes en este ámbito. Un ejemplo son los incendios forestales o las variaciones hidrológicas.
La política medioambiental es mucho más que la defensa de una posición en las cumbres sobre cambio climático. La decepción de Durban es una mala noticia para todos. La política medioambiental debe, sobre todo, preservar nuestra diversidad, una de las más amplias de Europa, dar un tratamiento adecuado a los residuos y a la calidad del aire y las aguas.
Paso, Señorías, a referirme brevemente a la acción exterior del Estado.
El Gobierno se compromete a garantizar el establecimiento de un diseño de política exterior basado en una visión de Estado y de servicio a los intereses de España. Por un lado, buscaremos la interlocución permanente del principal partido de la oposición y de los otros grupos para definir las coordenadas de la orientación estratégica de nuestra política exterior en los próximos años. Por otro, queremos hacer de la política exterior una de las bases fundamentales de la recuperación de la confianza que proyecta nuestro país.
Pondremos en marcha una política activa en la Unión Europea, influyendo en sus decisiones, aportando soluciones y liderazgo, y comprometiéndonos con un euro estable, base de crecimiento y de estabilidad económica e institucional. En este sentido, propugnaremos la estricta observancia del Pacto de Estabilidad y Crecimiento e impulsaremos activamente la gobernanza económica europea.
Estableceremos líneas de política exterior claras y reconocibles que proporcionen credibilidad a España frente al exterior. Plantearemos de un modo integral una acción diplomática, económica y cultural en el exterior que sea el fiel reflejo de nuestra sociedad actual.
No olvidaremos tampoco la necesidad de reforzar el vínculo iberoamericano y del papel de la lengua española como nexo de unión e instrumento económico de primer orden. En este sentido, creemos que el Bicentenario de la Constitución de Cádiz es el mejor marco para estrechar estos lazos, trasladando al mismo tiempo el mensaje del valor de la cultura en español y la calidad de nuestra democracia.
Abordaremos una profunda reforma del Servicio Exterior de España, en línea con las transformaciones de todo tipo que se han producido en este ámbito.
Reforzaremos el papel del Servicio Exterior de España en la promoción comercial de las empresas españolas en el mundo y en sus proyectos de internacionalización.
Permítanme, Señorías, que antes de terminar, manifieste mi reconocimiento y homenaje a las mujeres y hombres que integran nuestras Fuerzas Armadas. La sociedad española valora en sus Fuerzas Armadas una de nuestras fortalezas como país y uno de los instrumentos que mejor contribuyen, a veces, a un precio personal altísimo, a preservar la paz y la seguridad en distintas zonas del mundo.
En política de Defensa siempre actuaremos a través del consenso con el principal partido de la oposición. Con él definiremos, en cada caso, las líneas esenciales de la Estrategia de Defensa Nacional y las eventuales actuaciones en el exterior.
Señorías, acabo de trazar las líneas generales del programa con el que solicito la confianza de la Cámara.
Sé que es una tarea difícil, pero sé también que podemos alcanzarla.
Es un compromiso arduo y exigente, pero es el deber que nos han asignado los españoles.
Desafía nuestra determinación, pero es un desafío que merece la pena sostener, porque al final nos espera el orgullo de triunfar contra el paro, de labrar nuestro propio prestigio, de asegurar nuestro Estado de Bienestar y, por encima de todo, de allanar el camino a los que nos siguen.
Confieso que, como cualquier español responsable, siento una especial inquietud por los jóvenes.
Me preocupa que piensen, por primera vez en nuestra memoria, que la vida les trata peor que a sus padres.
No estoy dispuesto a aceptar que haya en España una generación que pudiera perderse porque encuentra cerradas todas las puertas. No estoy dispuesto.
Es preciso detener este despilfarro de riqueza y de energía, porque es imposible diseñar un futuro en el que falten los relevos.
Quiero que seamos capaces de ofrecerles oportunidades nuevas, que defendamos el puesto que les corresponde en una sociedad justa, que conserven el derecho a soñar y a construir su propio futuro.
pena.
Será un desafío, será difícil, será muy laborioso, pero merecerá la pena.
Antes lo he dicho, Señorías: abordamos una tarea nacional, un empeño que sobrepasa las posibilidades de cualquier gobierno, una responsabilidad a la que convoco a todos los españoles, porque a todos nos concierne y todos somos necesarios.
No voy a solicitar un esfuerzo baldío: quiero garantizarles que se darán las condiciones para que todos los esfuerzos y todos los sacrificios rindan provecho.
La primera condición, Señorías, será que España trabaje unida en un gran esfuerzo solidario.
Es importante que desaparezca, y desaparecerá, todo aquello que pueda enturbiar las aguas de nuestra convivencia.
Para mi gobierno no habrá españoles buenos y malos. Habrá españoles, todos iguales, todos necesarios, todos dignos de respeto, todos capaces de ayudar en la tarea común.
Nos va mucho en mantenernos unidos en un esfuerzo solidario. Y nada sostiene con más firmeza esa tarea que el diálogo, la justicia y la verdad. Y esto es lo que voy a ofrecer a los españoles:
Un diálogo permanente con todos los sectores de la sociedad cuya participación reclamemos en cada momento.
Una rigurosa justicia en el reparto de la austeridad, que ha de comenzar por el propio Gobierno.
Un escrupuloso respeto al derecho ciudadano de conocer la verdad, porque sería temerario pretender engañarnos o engañar a los demás.
Convoco a todos, y reclamo, con humildad, la ayuda de todos, al tiempo que ofrezco defender la unidad, dialogar sin cansancio, asegurar la justicia en el reparto de las cargas, y mostrar siempre la verdad traiga el color que traiga.
Esta es mi propuesta, Señorías.
Es una oferta de esperanza porque se sustenta en la convicción de que contamos con medios, con posibilidades y con voluntad para salir adelante.
A veces, cuando las nubes de la pesadumbre ocultan el cielo, parece que somos incapaces de ver otra cosa, incluso de imaginar que puedan desaparecer.
Desaparecerán.
Sabemos que desaparecerán porque sólo podría evitarlo nuestra pasividad, pero eso no va a ocurrir.
Sabemos bien que nadie piensa regalarnos nada, que nadie hará lo que no seamos capaces de hacer por nosotros mismos.
España será lo que los españoles queramos que sea y se situará en el puesto que nuestros hechos la coloquen.
Por supuesto que todo tiene un precio: se llama esfuerzo, tenacidad y confianza; nuestro esfuerzo, nuestra tenacidad y nuestra confianza.
Por eso, porque lo sabemos, los españoles vamos a sacar partido de nosotros mismos, y a fundar nuestra esperanza en nosotros mismos, y así construir un futuro para todos nosotros.
Ahora nos enfrentamos a una tarea ingrata, como la que atraviesan esos padres que se las ingenian para dar de comer a cuatro con el dinero de dos.
Pero eso pasará, porque el esfuerzo no será inútil. Desaparecerán los nubarrones, levantaremos la cabeza, y llegará de nuevo el día en que se hable de España y se hable para bien; el día en que volvamos la vista atrás y ya no recordemos los sacrificios.
Esta es la imagen de nuestro deber, Señorías.
Soy muy consciente de que no me enfrento a un escenario de halagos y lisonjas.
Yo no he llegado a este momento para cosechar aplausos, sino para intentar resolver problemas.
Ese es mi empeño, Señorías, y para ello reclamo la colaboración de todos y solicito la confianza de la Cámara.
Mariano Rajoy Clausura congreso nacional del PP 19 febrero 2012
Ante los miembros asistentes del XVII Congreso Nacional del Partido Popular, el Presidente del gobierno  Español y miembro de éste partido, emite un discurso al ser elegido como presidente de su partido y anuncia el rumbo que llevará su gobierno.
ACTOR: Mariano Rajoy
FECHA: 19 febrero 2012
FUENTE: Oficina de información del Partido Popular
DISCURSO:
Gracias, muchas gracias.
Quiero comenzar dando las gracias a Sevilla porque siempre nos recibe tan maravillosamente que da pena marcharse.
Gracias a las autoridades, a los militantes de Sevilla y a todos los sevillanos que nos han regalado su cordialidad.
Alguno pensará que estoy haciendo un cumplido, y algo hay, pero es un cumplido de corazón, porque sabéis que me gusta Andalucía.
Viajo por toda España y os puedo asegurar que en ninguna región he estado tantas veces como en esta. En ninguna.
¿Por qué? Por las mismas razones que mueven a los miles de visitantes que llegan aquí desde cualquier parte del mundo. Sencillamente porque Andalucía es una tierra maravillosa.
También, claro está, por razones estrictamente políticas. Sobre todo porque creo que aquí las cosas se pueden hacer infinitamente mejor. Creo que Andalucía tiene unas enormes posibilidades y me duele que no se aproveche todo ese potencial.
Creo profundamente que Andalucía necesita un cambio político.
Conozco a Andalucía y conozco a los andaluces.
Lo he recorrido todo, desde Úbeda hasta Punta Umbría y desde el cabo de Gata hasta la Serranía de Huelva.
Conozco las capitales y los pueblos, las fábricas y las bodegas, la flota de pesca y los olivares.
Y, sobre todo, conozco a sus gentes. Sé lo que ocurre en esta tierra y sé cuáles son sus problemas. Lo sé. Me sobran todos los tópicos que circulan sobre Andalucía y su gente.
Por eso me duele lo que está ocurriendo, me duele esa injusticia del paro andaluz, me duele esa permanente exportación de trabajadores que no encuentran oportunidades. Yo sé lo que es eso porque lo he vivido en Galicia, y no lo quiero ni en Galicia, ni en Andalucía ni en ningún lugar de España.
Lo digo de corazón. Esta tierra se merece otra cosa y deben ser los andaluces quienes la reclamen.
No a los mismos que ahora gobiernan, naturalmente, sino a quien sabe y puede hacerlo.
A quienes vienen con otras formas de hacer política, con nuevas ilusiones, nuevas ideas, con nuevos programas.
A quienes no se van a resignar a que las cosas sigan como están.
A quienes ya han empezado a transformar las cosas en tantos ayuntamientos de Andalucía. Ahora también en Diputaciones.
Los ayuntamientos que gobierna el Partido Popular en Andalucía son los mejores propagandistas de nuestro partido. Los que con su gestión ofrecen cada día las mejores razones para votarnos.
Amigas y amigos
El cambio ya ha comenzado en Andalucía y, sin duda, irá a más el próximo 25 de marzo. Será un acontecimiento histórico y creedme que no exagero: los andaluces no han conocido nunca más gobierno que el de los socialistas, pero eso está a punto de terminar.
Javier Arenas es el hombre que lidera este proyecto de cambio. Está en el mejor momento de su carrera política. Tiene conocimientos, trayectoria, y un equipo potente que le ha acompañado durante estos años.
Tú sabes que, en lo que pueda valer mi ayuda, estoy a tu disposición para todo lo que sea necesario. No hay que llamarme dos veces cuando se me llama desde esta tierra.
Andalucía se merece el cambio, y estoy convencido de que los andaluces no desaprovecharán la oportunidad que se les ofrece el mes que viene.
Si es así, a vosotros, que habéis heredado el espíritu e incluso el coraje de aquellos españoles de hace doscientos años, los que regalaron a España su primera Constitución, os corresponde demostrar hoy que Andalucía sigue siendo una tierra con vocación protagonista, y que los andaluces están dispuestos a situarse en la primera línea de las regiones españolas.
Eso es importante para Andalucía, pero yo os aseguro que es importantísimo para España.
Uno de cada cinco españoles vive aquí. Eso significa que la suerte de Andalucía es la suerte de España.
Por tanto no tengo más que deciros: Trabajad por Andalucía, que Andalucía sabrá agradecer vuestro esfuerzo.
Antes que nada, y como ya es costumbre en todos nuestros Congresos, os pido permiso para enviar en nuestro nombre el siguiente telegrama al Jefe de la Casa de Su Majestad el Rey: “en nombre de todos los compromisarios del XVII Congreso del Partido Popular, le ruego eleve a Su Majestad el Rey nuestra lealtad a la Corona y al sistema constitucional español”.
Quiero acordarme, como ayer y como el viernes, y como muchos días en el pasado y en el futuro, de don Manuel Fraga. Él fue el protagonista de muchísimos Congresos de nuestro partido, en realidad, de la mayoría de los Congresos de nuestro partido. Quiero que este Congreso se recuerde también como el Congreso de Manuel Fraga porque es justo y porque es verdad, porque así ha sido, el Congreso de Manuel Fraga.
Quiero dar las gracias también de manera muy especial a nuestro presidente de honor, José María Aznar, siempre está con nosotros y, lo que es más importante, siempre estará con nostros y nosotros con él.
Con vuestro permiso, voy a hablar también de “Cherines”. Ha estado siempre a las duras y a las maduras. Ha sido leal a su partido, ha sido leal a sus ideas, le va a aportar a Asturias tranquilidad, serenidad, mesura, previsibilidad y sentido común. Y tiene el apoyo del Partido Popular y el mío muy especial como presidente y como presidente del Gobierno de España.
Agradezco a los representantes de otras formaciones políticas que han querido acompañarnos en este Congreso que estén aquí.
A los representantes de la Unión del Pueblo Navarro, partido con el que fuimos en coalición en las últimas elecciones legislativas, y también a los representantes de Convergencia y Unió y de Coalición Canaria. Muchísimas gracias. Estamos muy honrados.
Y a todos los representantes de la sociedad andaluza, especialmente, y española. A todas las organizaciones sociales, empresariales y sindicales que nos acompañan en este acto. También al Cuerpo Diplomático, muchísimas gracias. Ustedes con su presencia nos honran a todos los militantes del Partido Popular.
Y a todos vosotros, muchas gracias, porque me habéis elegido presidente del Partido Popular una vez más, es lo que yo quería. Y, por tanto, os estoy muy agradecido. Y gracias por el trabajo desarrollado en las distintas ponencias a lo largo de estos días.
Y gracias por el apoyo que me habéis brindado estos últimos años. Si no fuera por vuestro apoyo, yo no estaría aquí pronunciando ningún discurso. Muchísimas gracias.
A todos me gustaría daros, lo digo de corazón, un abrazo persona. Esto es muy complicado. Y me gustaría dárselo de manera muy especial, aunque ayer estuve con ellos, a los representantes del Partido Popular en el Exterior, que habéis llegado desde puntos tan distantes.
Por último, quiero recordar a todos aquellos que podrían estar hoy aquí, que deberían estar aquí, con nosotros, pero que no están.
Y quiero que recordemos que no están porque han sido el precio que hemos pagado por nuestra libertad.
No los olvidamos y no queremos olvidarlos, ni aquí, ni en ningún rincón de España.
No están con nosotros, pero nunca se van de nuestro lado.
Permanecen en nuestro recuerdo, porque el respeto a su memoria y la defensa de su dignidad, conforman hoy la medida de nuestra talla moral.
En unos minutos se acabará el Congreso.
Creo que habéis trabajado bien. Habéis dedicado tres días a la tarea de poner este partido en hora, actualizar sus propósitos y renovar sus estructuras. En una palabra: a dar mayor consistencia a vuestro compromiso con los españoles.
Ya se ha mencionado, pero quiero insistir en ello: el lema de este Congreso, “Comprometidos con España”, nos retrata fielmente.
Porque nuestro compromiso no es con ninguna clase social, ni con ningún territorio.
Nuestro único compromiso es con España y con los españoles, con todos, con sus necesidades, con su bienestar, con su futuro. Con el de todos, porque nosotros no ponemos etiquetas a las personas; y, desde luego, no dividimos a los españoles.
Podéis decir a todo el mundo que salís de aquí con un Partido Popular remozado, fresco, que ha ratificado todos sus principios, y que ha vuelto a repasar, con rigor, todos los problemas de la vida pública española.
A la vista está que no hemos venido a resolver querellas internas, porque no las tenemos. Tampoco hemos venido a preguntar por nuestra razón de ser como partido, porque la hayamos extraviado; ni a improvisar algunas ideas de recambio, porque se nos hayan gastado las anteriores.
A eso vinieron otros aquí, a Sevilla, hace unas fechas. Nosotros, no. Nosotros hemos venido a fortalecer nuestra capacidad de respuesta.
Hemos venido a confirmar nuestra disposición para atender lo que hoy nos reclama toda España.
Estamos aquí para gobernar.
La tarea que se nos ha confiado es apasionante, porque se trata de España y de los españoles, pero también dura, ingrata y difícil.
Estas palabras comienzan a convertirse en un tópico, pero reflejan la verdad. Una triste y lamentable verdad.
Se nos pide que pongamos en marcha un país que ha perdido miles de empresas, en el que no circula el crédito, en el que más de cinco millones de seres humanos buscan un empleo sin encontrarlo, en el que los padres porque se desalientan porque sus hijos no tienen oportunidades, y los hijos piensan que no hemos sabido dárselas; un país que vive del préstamo y está expuesto a que no le presten.
Quieren los españoles que, por amargo que resulte, cortemos el grifo de todo el gasto que no sea imprescindible. Quieren los españoles que hagamos reformas, en el trabajo, en la justicia, en las finanzas, en las administraciones públicas, en la educación… Nada de eso es fácil, ni cómodo, ni siquiera gratificante en el corto plazo.
Mucho menos en estos primeros meses, en los que lo urgente, más que pensar en reconstruir, es frenar el deterioro, lograr que las cosas no vayan a peor.
¡Ojalá nuestra situación económica hubiera tocado fondo! No es así. Ojalá hubiéramos recibido una herencia como la que dejó Aznar en el año 2004, pero tampoco es así.
Yo no voy a engañar a nadie. Ésta es la realidad, y tenemos que ser conscientes de ella, si queremos actuar con eficacia.
Algunos dirán que las cosas siguen así porque no acertamos con las medidas. Nos lo dirán a sabiendas de que no es cierto.
Nos lo dirán los mismos que nos han puesto en esta situación; los mismos que nos han traído hasta aquí.
Amigas y amigos, os aseguro que cuesta mucho más trabajo detener la caída que reiniciar el ascenso.
Exige más sacrificios frenar el deterioro que construir.
A quien me pregunta qué estamos haciendo para crear empleo, para reactivar la economía, para recuperar la confianza… debo responderle que estamos haciendo lo más importante, lo más urgente, lo más desagradecido: poner barreras a la destrucción.
La tarea no es fácil: no lo es hoy y no lo será en bastante tiempo.
Además, se espera de nosotros que, a la vez que frenamos la caída, al tiempo que intentamos que cese la sangría del paro, comencemos a construir, iniciemos la reactivación, suprimamos todos los obstáculos que bloquean la creación de empleos, desde el déficit y la falta de créditos, hasta la legislación laboral.
Y, además, hemos de atender a todo ello sin dejar de pensar en el día de mañana, porque hay que preparar el futuro y hay que prepararlo desde hoy. Aquí no se puede gobernar como algunos hicieron pensando en la próxima media hora y en la próxima semana. Aquí hay que preparar el futuro porque esa es la responsabilidad de un Gobierno serio y competente.
Ya no me voy a perder en consideraciones sobre el tamaño o sobre la aridez de nuestra tarea. Todo el mundo sabe que los problemas son extraordinariamente graves, que no se van a resolver en dos tardes y que las medidas no serán siempre agradables.
Todos saben también que por duro que resulte el esfuerzo, siempre será muchísimo menos duro que no hacer nada y continuar como estábamos, o como podríamos llegar a estar.
Pero lo que nos importa no es eso. No preguntamos cuáles son las dimensiones del desafío, ni el esfuerzo que nos va a exigir, ni el tiempo que nos va a costar.
La pregunta que debemos responder es otra:
¿Estamos preparados para acometer la tarea, sí o no?
Esta es la única pregunta importante. ¿Estamos preparados para acometer la tarea, sí o no?
La respuesta es sí, un sí rotundo, un sí unánime:
Estamos preparados y, además, estamos dispuestos.
Los españoles nos han dado su confianza y no les vamos a fallar.
Esto no es nuevo para nosotros. No es la primera vez que España nos llama en una situación como esta y no es la primera vez que respondemos.
Podemos hacerlo, sabemos hacerlo y queremos hacerlo.
Será difícil. Más que la otra vez, pero está a nuestro alcance.
Costará mucho esfuerzo, pero España tiene los recursos y nosotros la voluntad.
No será agradable, pero los españoles están de acuerdo.
Sabemos hacerlo, tenemos el deber de hacerlo, de hacerlo bien, y de no cejar hasta que el problema esté resuelto y España encarrilada.
¡Que nadie lo dude! Haremos cuanto sea preciso.
Lo haremos con sensatez y con sentido común. No queremos que ningún sacrificio se malgaste.
Lo haremos con justicia para que los esfuerzos no recaigan sobre los más débiles. Insisto, con justicia. Ayer dije que presidía un Gobierno de personas que no tiene más compromiso que el interés general. Creo que algo ya hemos demostrado en estos tiempos y seguiremos haciéndolo en el futuro. Lo haremos con justicia y seremos equitativos, porque es lo que creemos, lo que demanda la sociedad española y es lo sensato y, otra vez, lo justo.
Pero lo haremos sin vacilaciones y sin perder un minuto. Lo haremos entre todos. Lo haréis vosotros. Lo hará España entera. Lo estamos haciendo ya.
Nadie podrá acusarnos de ser negligentes.
Nadie dirá que no tomamos decisiones.
En siete semanas hemos puesto en marcha más reformas que el PSOE en siete años.
Reformas que son vitales para salir de este marasmo.
Un drástico recorte de gasto público de más de 9.000 millones de euros.
Una ley para poner en orden las cuentas de todas las Administraciones Públicas.
Una reforma financiera para que pueda circular el crédito a las familias y a las empresas.
Acabamos de aprobar la reforma laboral que estaban esperando más de cinco millones de personas que no pueden trabajar.
Quiero deciros algo sobre la reforma laboral, exactamente lo que pienso. Os lo digo a vosotros y a todos los españoles. Esta reforma laboral es la reforma que España necesita para evitar que seamos el país que destruye más empleo en toda Europa. Para eso es necesaria esta reforma laboral.
Una reforma que nos sitúa al mismo nivel que los países más avanzados de la Unión Europa. Una reforma que moderniza nuestra legislación que data de hace 30 años y que, sobre todo, acaba con las injusticias y las discriminaciones del mercado de trabajo.
A todos los españoles les quiero decir que ésta es una reforma justa y que si no lo pensáramos así, no la hubiéramos hecho de ninguna de las maneras. Pero es justa, es buena para España y es necesaria. Y eso lo saben muchos españoles. Y ya sé que hay gente que no la quiere, ya lo sé. Yo respeto todas las opiniones, pero mi Gobierno y yo como presidente del Gobierno nos debemos a todos los españoles.
Y tenemos que cambiarnos para adaptarnos a un mundo que es distinto y que es global. Y si queremos que España crezca y que en España vuelva a haber empleo, hay que hacer esto que hemos hecho. Así lo pienso, lo siento y se lo digo a todos los españoles.
Ahora bien, ninguna de estas medidas ni otras que ya hemos tomado hará milagros por sí sola, ni siquiera todas juntas.
Hasta los niños saben que no basta con ponerle ruedas a un coche para que ande, pero que sin ellas es imposible que se mueva. Las reformas solas no crean los empleos, pero sin ellas será inútil pretender que aparezcan.
Y quiero añadir algo más sobre estas reformas que hemos puesto en marcha.
Todo el mundo sabe que es más fácil hacer reformas en una casa vacía. La nuestra no está vacía ni puede estarlo. Aquí vivimos cuarenta y siete millones de personas y la crisis no trata igual a todos. Hay quien puede prestar ayuda y hay quien necesita recibirla.
De modo que existen dificultades adicionales que nos obligan a matizar nuestras iniciativas y a seleccionar nuestras urgencias.
La crisis no es un libro de contabilidad con los números en rojo. Eso no es un resumen para los despachos.
Pero la crisis no está en los despachos. Ni siquiera está en la calle. La crisis de verdad comienza detrás de la puerta de cada hogar.
Hablamos de personas, de sueños rotos, de sufrimientos.
Y no podemos hacer las cosas como si todos fuéramos altos, fuertes y sanos.
A muchos que protestan yo les digo: ¿saben ustedes que hay madres solas, con hijos a su cargo, haciendo milagros todos los días para seguir en pie… si es que tienen trabajo. Imaginaos si no lo tienen. ¿Qué les vamos a pedir?
Hay padres de familia que perdieron su empleo hace un año, o dos y que ya ni siquiera imaginan cuando podrán trabajar de nuevo. ¿Qué les vamos a pedir?
¿Vamos a hacer las reformas olvidándonos de ellos?
Cuando tomamos medidas que son difíciles, lo hacemos porque estamos pensando en quienes peor lo pasan.
Y si no me queda más remedio que subir los impuestos, lo hacemos porque muchas personas necesitan una oportunidad.
Y cuando recortamos el gasto público, lo hacemos para garantizar que habrá dinero para lo imprescindible: pensiones, sanidad, educación y también para garantizarlos en el futuro.
Y cuando hacemos reformas laborales rigurosas, lo hacemos porque estamos pensando en toda esa gente que que está en la cola del paro y que no ve ningún horizonte de futuro. Para eso hacemos las reformas, ¿o es que las hacemos porque sí?
Las reformas no son el objetivo en sí mismo, son el instrumento. El objetivo son las personas y especialmente las que más se acercan al límite de la resistencia.
Hay quien protesta por la reforma laboral. Y yo les pregunto: ¿y qué les decimos a los centenares de miles de jóvenes que no saben lo que es perder el empleo porque nunca lo han tenido? ¿Y qué les decimos a esos padres que ven que, por primera vez en la historia, los hijos pueden vivir peor que ellos? ¿Qué les decimos?
La crisis no es igual para todos. ¿Qué le decimos a esos abuelos que atraviesan momentos difíciles y que aún así se han convertido en el apoyo de sus familias?
La cara real de la crisis no es la contabilidad ni los números rojos. No es el agobio de la deuda, ni el déficit, que son cosas de muy difícil comprensión. La cara real de la crisis es la gente, son muchos españoles.
Entonces, cuando critiquen nuestras reformas, decirle esto a la gente. Nosotros no hacemos reformas porque estemos aburridos en los despachos. Las hacemos porque hay mucha gente que ha confiado en un Gobierno y porque creemos que hay que generar las condiciones para que se cree empleo en España, para que las Administraciones tengan recursos y haya sanidad, educación y pensiones. Para eso se hace una reforma.
Os diré más. Ya hay cosas que se notan en España. No hemos tenido ocasión de cosechar nada, como es natural. Llevamos poco tiempo. Sin embargo, ya se han producido cambios que importan mucho.
En primer lugar ha cambiado la manera de ver las cosas: nosotros y los demás.
¿En qué ha cambiado? En que los problemas están ahora más claros. No han cambiado, pero ya no se ven igual.
Es como si se hubiera disipado la niebla que los envolvía. Las dificultades son las mismas o mayores, pero ha desaparecido la indefinición. Sabemos ya cuales son las dimensiones del desafío, el tamaño del agujero, y cual debe ser la hondura de nuestra respuesta.
En política, como en medicina, es preciso, lo primero de todo, limpiar la herida para examinarla, conocer su alcance, su gravedad, y sus amenazas.
Ahora lo sabemos con precisión. Ésa es la gran importancia de la verdad.
En segundo lugar, ha cambiado la manera en que nos ven desde
fuera.
Tranquiliza saber que, en unas pocas semanas, se ha logrado que España aparezca como un país serio, responsable, que puede cumplir sus compromisos y que está dispuesto a enfrentar sus desafíos con determinación. Y será difícil y viviremos momentos complicados, aquí y en Europa. Pero esto que os acabo de decir es verdad y así se nos percibe hoy fuera.
Y ha cambiado la actitud de la gente.
No es que los españoles vean ahora la salida. Nadie puede verla todavía. La diferencia es que ahora creen que existe una salida, creen que podemos alcanzarla y creen que merece la pena hacer el esfuerzo.
No ven todavía la solución, pero ahora ya creen que existe solución.
Lo creen porque han conocido la verdad y porque nos ven dispuestos a hacerlo.
Este es un paso de gigante. El paso que va de la desconfianza a la comprensión; del hartazgo de los sacrificios estériles al reconocimiento de que es preciso sumar esfuerzos; de la resignación pasiva al movimiento.
No podemos decir que España esté en pie, pero sí que España quiere ponerse en pie, quiere salir del atasco, quiere atravesar este desierto de la crisis y dejar, cuanto antes, esta pesadilla a la espalda.
Sé que algunos intentan desarbolar esta voluntad mayoritaria de recuperación.
Sé que a algunos no les gusta lo que estamos haciendo. Quizá porque les gustaba más lo que había antes. En ese caso es natural que protesten.
Pero yo pienso que los españoles ya no se van a resignar, ni van a renunciar a recuperar empleos y bienestar.
Los españoles no lo harán, porque ahora contemplan las dos caras de la moneda: los inconvenientes y las ventajas, las estrecheces y los beneficios.
Que no imagine nadie que los españoles van a sacrificar esta oportunidad, no van a entorpecer la tarea del Gobierno en el que han puesto su esperanza; un Gobierno que está cumpliendo su deber en beneficio de todos, y de cuyo éxito depende el bienestar de todos.
Todos los españoles saben de sobra que nadie, salvo nosotros mismos, acudirá en nuestra ayuda para devolvernos el bienestar.
Nada ni nadie, salvo nuestra decisión de ponernos a trabajar con tesón y retirar todos los obstáculos que cierran nuestro camino.
Esos obstáculos no se retiran con discursos encendidos ni con palabrerías grandilocuentes.
Los obstáculos se despejan con esfuerzos, con reformas, con sentido común, con seriedad y con perseverancia.
Saldremos adelante. Nos costará, pero lo haremos.
No trato de sembrar esperanzas, ni brotes verdes, que soy muy mayor para ello.
La esperanza es un carburante muy flojo para lo que España necesita.
Está bien para el que no encuentra salidas, pero ese no es nuestro caso. Por eso no nos basta con la esperanza.
Por eso, ofrecemos convicción.
La convicción de que el remedio existe, de que está en nuestras manos, de que está a nuestro alcance, de que saldremos airosos de este empeño, y de que, cuando lo hayamos logrado, poco nos importarán los esfuerzos del camino.
Convicción sobre lo que hay que hacer, convicción de que podemos hacerlo, y voluntad de no cejar hasta conseguir lo que deseamos.
Por grandes que sean las dificultades, no van a ser mayores que nuestro empeño.
Estamos en la buena dirección, en la buena senda. Y cuanto más oscura nos parezca hoy, más destacará la luz cuando se vislumbre la salida.
Estoy convencido. España entera arrimará el hombro y dejará detrás a los que pongan obstáculos en el camino.
Aceptaremos los       sacrificios.      Soportaremos           las       renuncias. Aprovecharemos mejor nuestros recursos. Y no cejaremos hasta que llegue el día en que podamos descansar y sentirnos, ante el mundo entero, orgullosos de nuestro esfuerzo.
A este compromiso con España os convoco hoy y convoco a todos los españoles.
Nada más, buen viaje, y recordad que dentro de un mes nos espera Andalucía.
Mariano Rajoy 100 días de gobierno 2 abril 2012
El Presidente del gobierno español Mariano Rajoy emite un discurso a 100 días de tomar posesión.
ACTOR: Mariano Rajoy
FECHA: 2 abril 2012
FUENTE: Oficina de información del Partido Popular
DISCURSO:
Buenos días.
Estamos en esta reunión del Comité Ejecutivo Nacional para hacer un breve balance de los primeros cien días de Gobierno -en realidad son 102 para ser exactos-; para plantear el futuro y para hacer algunas consideraciones sobre la situación que estamos viviendo en estos momentos.
Como todo el mundo sabe, hace poco más de cien días llegamos al Gobierno en una situación económica de extrema dificultad. La cara más visible de esta situación, lo que afecta más directamente a muchos españoles, lo que viven, lo que sienten y lo que se nota, son las cifras del desempleo. Hay más de cinco millones de españoles que quieren trabajar y no pueden, y casi son el 50 por ciento de los jóvenes españoles los que están en esta situación.
Pero hay más cosas. Hay mucha gente que ha perdido poder adquisitivo en los últimos años, tenía un nivel de vida. Se han producido cierres de empresas, cierres de PYMES, de comercios, pérdidas de beneficios y de ventas, existen dificultades financieras importantes, incluso para lo más razonable como puede ser financiar el circulante, etc.
Todo esto es lo que se ve, es lo que se nota. Todo esto es lo que sufren muchísimos millones de españoles y todo esto lo que queremos arreglar. Porque esto es la vida de la gente y, por tanto, éste es el objetivo de todas las decisiones que hemos tomado a lo largo de estos cien días y de todas las decisiones que vamos a tomar en el futuro.
Detrás de todo esto, de lo que están viviendo los españoles en este momento, y en el origen, están las causas que nos han traído hasta esta situación. Por tanto, para arreglar esta situación hay que actuar sobre las causan que la han motivado, que son las consecuencias de una política económica llevada a cabo durante unos años y que ahora estamos modificando.
Las causas sobre las cuales hay que actuar, si queremos salir de aquí, sin extenderme en exceso, son fundamentalmente tres: en primer lugar, un déficit público inasumible; en segundo lugar, la falta de crédito; y en tercer lugar, la falta de competitividad de la economía española.
Esas tres acusas son las que nos han traído hasta aquí. Lo que ha generado eso es la desconfianza que en estos momentos existe sobre la economía española y eso es lo que debemos resolver para generar crecimiento económico, empleo y mejorar el bienestar y riqueza de la gente, que es el único objetivo que tiene en estos momentos el Gobierno de España.
Voy a hacer una breve explicación de qué es lo que estamos haciendo y que responde a un plan preconcebido y estudiado. Aquí no hay ninguna improvisación como hemos vivido en los últimos años. Aquí de lo que se trata de resolver una serie de problemas para conseguir un objetivo que es el crecimiento económico y el empleo.
En primer lugar, un déficit público inasumible. Esto es lo que más daño hace en estos momentos a la economía española. Y esto está directamente relacionado con los Presupuestos Generales del Estado que hemos aprobado el pasado viernes.
Somos, salvo Irlanda, el país de la zona euro con más déficit público en estos momentos, y eso significa que el conjunto de las Administraciones Publicas gasta muchísimo más de lo que ingresa. En concreto, el año pasado, 2011 -este es un dato muy significativo y muy relevante-, las Administraciones Públicas españolas gastaron 90.000 millones de euros más de lo que ingresaron. Traducido a pesetas, 15 billones de pesetas.
Esto de gastar más de lo que se ingresa no es bueno. Al final acaba generando problemas, como puede ocurrir a una familia o a una empresa. Pero además de que esto no es bueno en sí mismo, y ahí está el verdadero problema, ese dinero, los 90.000 millones, hay que pedirlo prestado porque no lo tenemos. Y hay que devolverlo, como le ocurre a cualquier empresa o familia que pide el dinero prestado. Si no te lo prestan, pues no te lo puedes gastar. Y si no lo puedes devolver, desde luego todo el mundo sabe lo que pasa, nadie te lo va a volver a prestar en el futuro.
Esto que estoy afirmando no es un ejercicio teórico. Esto ya les ha ocurrido a algunos en la Unión Europea. Ya está pasando en España a algunas Administraciones Públicas, como también todo el mundo conoce. Éste es el tema más importante que tiene en este momento que afrontar la economía española. Para que te presten el dinero y te lo financien a un precio razonable, tienen que confiar en ti y pensar que vas a devolver lo prestado.
Por eso es preciso tener una deuda razonable, no aumentarla cada día que pasa, que fue lo que se hizo en los últimos años. Y sobre todo, hacer una política que genere crecimiento y empleo y, por tanto, ingresos y permita pagar. Hay que generar confianza con otras políticas y en eso es en lo que estamos.
¿Cuál es el problema de España hoy? El problema es que en los últimos años hemos gastado mucho más de lo que teníamos; hemos aumentado el déficit público; y además no tenemos crecimiento económico. Por tanto, no generamos ingresos.
El problema se ha acrecentado, además, porque no cumplimos en el año 2011 nuestro compromiso voluntariamente asumido por el anterior Gobierno de España de reducir el déficit público al 6 por ciento. El déficit fue del 8.5 por ciento. Es decir, el año pasado gastamos 25.000 millones de euros más de aquello que nos habíamos comprometido con nuestros socios de la Unión Europea y que todo el mundo ha gastado. Eso generó una enorme desconfianza y muchas dificultades para financiarnos y, desde luego, a precios muy caros.
La primera conclusión que hay que sacar de todo esto es que incumplir los acuerdos e incumplir los compromisos te hace perder credibilidad y eso se paga, se paga muy caro. Y, sin embargo, cumplir los acuerdos genera confianza, dentro y fuera.
Por tanto, hoy y ahora es indispensable, insisto, absolutamente indispensable y, por tanto, es un objetivo irrenunciable para el Gobierno de España y para España como nación reducir el déficit publico. Nuestro compromiso es reducir el déficit público hasta el 5.3 por ciento en este año 2012.
Me gustaría decir alguna cosa porque creo que es bueno que todos seamos conscientes de ella. Si el Gobierno anterior hubiera cumplido su compromiso de reducir el déficit público al 6 por ciento, este año la reducción que tendríamos que haber hecho era de 18.000 millones de euros menos, simplemente. Si el déficit público del año pasado fuera aquel con el que nos comprometimos con la Unión Europea del 6 por ciento, hoy tendríamos que haber reducido el gasto 18.000 millones de euros menos. Y el año que viene, 10.000 millones menos.
Por eso, no deja de resultar sorprendente que algunos que estaban en el Gobierno hasta hace muy poco ahora critiquen el proyecto de Presupuestos Generales del Estado que hemos presentado, que –insisto- son los Presupuestos que teníamos que presentar.
Hay muchas cosas que no nos gustan, pero no nos gustan ni a los propios miembros del Gobierno que lo hemos aprobado el pasado viernes. Pero, desde luego, es imprescindible y absolutamente necesario para poner las bases para la recuperación económica de nuestro país. Y la alternativa a esto, me temo, es una alternativa infinitamente peor.
Creo que, con este proyecto de Presupuestos, nosotros vamos a dar una señal que es muy necesaria para nuestros socios y para aquellos que nos prestan. Digo para aquellos que nos prestan porque, aún con el Presupuesto que hemos presentado, tenemos que pedir este año casi 60.000 millones de euros prestados. Porque vamos a un déficit del 5,3 por ciento.
Por eso hemos tenido que presentar los Presupuestos, que el Gobierno es plenamente consciente de que son duros, dolorosos. El Gobierno es plenamente consciente de que ha tenido que hacer cosas que absolutamente a nadie le gusta hacer. Y desde luego, a nosotros tampoco. Pero tengo que decir que esto es lo que hay que hacer para corregir los errores y los incumplimientos del pasado y para no ponernos en una situación aún peor de la que estamos.
Nosotros hemos intentado, a la hora de reducir gastos, ser justos y ser equitativos. Y hemos priorizado la reducción de gastos. Nosotros hemos mantenido el gasto, lo hemos subido ligeramente en pensiones. Hemos mantenido el gasto en desempleo. No hemos bajado, porque sería injusto una vez más, el sueldo de los funcionarios públicos. No hemos subido el impuesto del valor añadido. Nos pareció que esto era lo más justo. Nos pareció que además esto tenía sentido económico porque uno de los problemas más importantes que hay ahora en España es la falta de consumo interno que, lógicamente, lastra -y mucho- la situación de nuestra economía. Hemos intentado ser justos y equitativos. Pongo algunos ejemplos.
Hemos cambiado la tributación de algunas grandes sociedades, y no quiero hacer demagogia, pero es que tributaban muy poco. No hemos cambiado los tipos impositivos. Lo que hemos dicho es que tienen que tributar de una manera más razonable. No hemos subido el impuesto de sociedades, ni los módulos, a las PYMES, ha sido a las grandes empresas. Igual que en su día subimos el Impuesto de la Renta a las Personas Físicas, sobre todo, a aquellas que tenían mayor capacidad para pagar. Esto durará solamente dos años.
Tenemos un problema descomunal en el sector eléctrico, porque nos han dejado una deuda de 24.000 millones de euros. Hemos tenido que subir la tarifa de la luz, pero dos tercios del costo de esta factura la van a abonar las propias empresas eléctricas. Y ya me gustaría a mí, ahora que algunos van a protestar, ver si ellos serían capaces de hacerlo. Desde luego, en ocho años no fueron capaces de hacerlo, sino todo lo contrario.
Por tanto, insisto, en una situación de extrema dificultad hemos intentado ser justos y equitativos a la hora de repartir esfuerzos que todos tenemos que hacer. Este esfuerzo lo deben hacer también las Comunidades Autónomas y las corporaciones locales, que tienen también que reducir su déficit público y sus gastos, y por la misma razón por la que lo está haciendo el Gobierno de España en estos momentos.
Pido a todos los miembros del Partido Popular que tengan responsabilidades de gobierno en Comunidades Autónomas o en corporaciones locales que actúen en consecuencia. Ahora no es el momento ni de pabellones, ni de autopistas, ni de aeropuertos, ni de otras cosas. Ahora es el momento de sentar las bases para la recuperación de la economía española, para que pronto podamos empezar a crecer y crear empleo.
Quiero decir también que en el Gobierno somos conscientes de que hay muchas personas afectadas por las decisiones que hemos tomado en el proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado, y en otras leyes anteriores. Somos muy conscientes.
También sabemos que hay mucha gente que sabe que hay que tomar estas decisiones, pero no le gustan, como por otra parte es lógico, humano y natural, que les afecten a ellos. Cuando hay un sector afectado por una decisión, evidentemente no le gusta. Somos absolutamente conscientes de que esto es así, pero de la misma manera que lo somos, también lo somos de que no hay una alternativa y por eso lo hacemos. No lo hacemos por prejuicios de ningún tipo ni por ganas de fastidiar. Lo hacemos porque en la situación en la que nos hemos encontrado no tenemos más remedio que tomar las decisiones que hemos tomado.
Creo que con esto además vamos a preparar el futuro. Vamos a salvar el medio y el largo plazo y, por tanto, el futuro y el bienestar de los españoles en ese medio y largo plazo.
Insisto, este es el primer problema. La primera causa que nos ha traído hasta aquí es el exceso brutal de déficit público y el haber gastado como se hizo, en los últimos años, de manera desmesurada. Y esto hay que corregirlo con un único objetivo, que es crecer y crear empleo porque, si no, eso no será posible.
Segundo. Es preciso que vuelva el crédito a las pequeñas y medianas empresas y a las familias porque, si hay crédito, habrá inversión y consumo; y, si hay inversión y consumo, habrá crecimiento económico, empleo y mayor recaudación para las Administraciones, que podrán atender mejor el funcionamiento de los servicios públicos. Para eso hemos puesto en marcha, como sabéis, un plan de saneamiento y reestructuración del sistema financiero que iremos desarrollando a lo largo de los próximos meses con el único objetivo, lo único que nos importa, que es que vuelva el crédito a la gente, a las personas, a las pymes, a los trabajadores autónomos y a los que tienen un comercio para que, de esa manera, se pueda generar crecimiento y empleo.
Y, en tercer lugar, la tercera causa que nos ha traído hasta aquí, además del déficit y del crédito, por eso también es necesario incidir sobre ella, es que debemos resolver los problemas de competitividad que tiene la economía española y que sitúan a nuestras empresas en una situación de mayor dificultad respecto a las empresas de otros países. Esto se entiende muy bien. Si te cuesta mucho más vender, y tus productos son más caros que otros, evidentemente no vas a vender y, si no vendes, acabas por no producir y acabas por generar más desempleo en nuestro país.
Por tanto, si hablamos de hacer reformas estructurales es porque lo necesita la economía española para poder competir. Si hablamos de suprimir trabas administrativas y si hablamos de una administración más diligente y más eficaz es, lisa y llanamente, porque necesitamos mejorar la competitividad de la economía española para crecer y crear empleo.
Resumo esta primera parte de mi intervención. El gastar lo que no tenemos, la falta de competitividad y la ausencia de crédito es lo que nos ha traído hasta aquí y lo único que estamos haciendo, y que vamos a seguir haciendo en el futuro, es corregirlo para sentar bases de cara al futuro de la economía de nuestro país. En estos ciento dos primeros días de gobierno, sin ánimo de nada, tengo que decir que hemos hecho muchas reformas que producirán sus efectos en el futuro y, desde luego, que hemos hecho más reformas en tres meses que las que se han hecho en los últimos siete años. Han sido cien días intensos, difíciles, pero estamos poniendo las bases para el futuro.
A todos los miembros del Comité Ejecutivo se les ha entregado un resumen de algunas de las decisiones que se han adoptado a lo largo de estos días, me limitaré tan solo a apuntarlas. Todas van en la línea de corregir lo que he dicho antes: el déficit público, el problema del crédito y la competitividad de la economía.
Hemos tomado un primer acuerdo de no disponibilidad presupuestaria, el día 3 de diciembre. Hemos presentado una Ley orgánica de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera para que nadie gaste lo que no tiene. Hemos establecido normas de buen gobierno y de rigor en la gestión económica con sanciones administrativas, e incluso penales, para los gestores que no estén a la altura de las circunstancias. Hemos presentado los Presupuestos Generales del Estado, donde hemos actuado con austeridad y responsabilidad. Hemos presentado una reforma laboral acorde con lo que existe hoy en día en todos los países de la Unión Europea, con el objetivo de generar empleo en el corto plazo.
Hemos aprobado algo que era muy difícil y complejo, una operación que no se había llevado nunca en nuestro país para pagar a los proveedores y para que las Administraciones paguen a los proveedores. Vamos a inyectar 35.000 millones de euros, que son 6 billones de pesetas, en la economía española en un país donde se generó la idea de que se podía no pagar y no pasaba nada. Creo que esto va a aliviar la situación de deuda de muchas Comunidades Autónomas y Ayuntamientos pero, sobre todo, va a aliviar la situación de muchas empresas de nuestro país que no cobraban de la Administración.
Hemos puesto en marcha el proceso de saneamiento y reestructuración del sistema financiero. Hemos aprobado normas en materia de deudores hipotecarios sin recursos, dación en pago y código de buenas prácticas. Hemos tomado ya decisiones importantes para corregir uno de los problemas peores que tenemos que es el déficit del sector eléctrico, con una deuda de más de 24.000 millones de euros. Hemos tomado también decisiones de redimensionamiento del sector público, empresarial y fundacional y hemos ya suprimido muchas empresas públicas que no tenían ningún sentido.
Estamos tomando decisiones en materia de gestión de patrimonio inmobiliario, el Estado tiene 55.000 millones de bienes inmuebles y es evidente que muchos de ellos habrá que sacarlos al mercado. Hemos tomado decisiones en materia de organismos reguladores importantes. Hemos aprobado, por primera vez en la historia de la democracia española, una Ley de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno para que todo el mundo sepa hasta dónde se gasta el último euro de la Administración. Hemos tomado decisiones en materia de justicia con una ley de mediación en el ámbito civil y mercantil. Y hemos, en suma, tomado decisiones también en materia de propiedad intelectual y otras muchas.
Pero, insisto, lo que más me interesa señalar es que todas estas medidas, que son muchas en tan breve período de tiempo, no tienen más objetivo que volver pronto al crecimiento, a la creación de empleo, resolver los problemas que hemos heredado y modernizar la economía española para competir en un mundo abierto, global y muy complejo.
Todas son medidas imprescindibles y necesarias para abordar el corto plazo pero, sobre todo, para encarar el futuro, crecer y crear empleo. Quiero deciros que lo peor que se puede hacer, hoy, es no hacer nada y esperar a que escampe porque, si no hacemos nada, no va a escampar nunca. Quiero deciros también que muchas de estas medidas, muchas de ellas complejas y difíciles, no son en absoluto inútiles como algunos dicen, son medidas útiles. Estas medidas, y otras más a las que me voy a referir ahora, son las que nos harán crecer y crear empleo en el futuro, las que van a modernizar nuestra economía y las que nos van a preparar para un mundo global, abierto y competitivo. Y, si las tomamos, es para recuperar el crecimiento y para crear empleo.
A partir de ahora, vamos a seguir por la misma senda. Ahora vamos a continuar con el proceso de reformas que hemos iniciado el primer día que llegamos al gobierno y voy a apuntar algunas de las cosas que vamos a abordar en los próximos tres meses.
En primer lugar, desarrollar la Ley de de Estabilidad Presupuestaria para que todas las Administraciones cumplan los objetivos del déficit público y no gasten lo que no tienen. En segundo lugar, tenemos que culminar el proceso de saneamiento y de reestructuración del sistema financiero que hemos puesto en marcha y he recordado antes. En tercer lugar, pondremos en marcha el proceso de reforma de los servicios públicos. En cuarto lugar, deberemos hacer un esfuerzo para eliminar duplicidades, que son muchas y que existen en todas las Administraciones. Le pido a las CC.AA. y a las corporaciones locales que le den la máxima importancia a este asunto capital.
Vamos a continuar siguiendo así, tras el primer paso que hemos dado y al que me he referido antes, la reforma del sector eléctrico porque no se puede vivir con una deuda de 24.000 millones de euros en ese sector porque esa deuda hay que pagarla. Esto es prioritario porque afecta a la competitividad de la economía española, de nuestras empresas y a los bolsillos de los ciudadanos.
Vamos a poner en marcha, en este trimestre, la Ley de Emprendedores con el objetivo de apoyar a las pymes, a los autónomos y estimular la creación de empleo. Vamos a plantear una reforma de la Ley de Costas, una reforma sensata, razonable y equilibrada. Vamos a tomar decisiones en materia de unidad de mercado. No puede haber diecisiete normas, decretos y reglamentos que lo único que hacen es confundir y ponerle las cosas mucho más difícil a los emprendedores. Vamos a aprobar un plan de lucha contra el fraude fiscal, en la seguridad social y en la percepción del seguro de desempleo. Insisto, en los tres temas, vamos a intentar que todo el mundo cumpla con sus obligaciones y, desde luego, si no lo hace, tendrá la sanción que a cualquier persona normal y a cualquier demócrata le parece razonable.
Vamos a aprobar la ley de mutuas y vamos a empezar a trabajar en la reforma de la ley de educación y, sobretodo, de la formación profesional. Dejo apuntadas estas ideas, estos son los temas más importantes en los que vamos a trabajar en los próximos tres meses, insisto, con el objetivo y con el hilo conductor de la generación de empleo en nuestro país.
Amigas y amigos, lo que nos ha tocado es hacer en dos años lo que no se ha hecho en ocho, eso es lo que nos ha tocado y eso es lo que tenemos que hacer. La tarea que tenemos por delante es una tarea gigantesca y el objetivo es crear empleo. Lo he dicho muchas veces a lo largo de esta intervención, pero es que ese es el objetivo y lo demás son instrumentos. De lo que se trata es de mejorar la situación económica de los españoles. La situación hoy es muy difícil porque es muy duro lo que hemos recibido, pero aquí estamos para afrontar las dificultades sean esas cuales sean.
Sabemos lo que hacemos. Aquí hay un plan de gobierno que se va a seguir desarrollando a lo largo de los próximos meses. No estoy hoy en condiciones de dar buenas noticias a los españoles, lo siento, no estoy en condiciones. Pero si os digo que estaré en condiciones de darles buenas noticias a los españoles. Este año no va a ser bueno, pero estamos poniendo los cimientos para la recuperación de España y los cimientos no se ven, como todo el mundo saben, pero nadie duda de que los cimientos son lo más importante de todo porque tener buenos cimientos es lo que nos va a permitir, en el futuro, construir con solidez y eficacia.
Quiero deciros que no nos mueve otro objetivo que hacer las cosas bien, que no tenemos prejuicios de ningún tipo pero que tampoco, como hemos demostrado, tenemos hipotecas de ningún tipo con nadie, sea ese alguien quien quiera que sea. Es probable que no tengamos demasiados apoyos en el ámbito político, y desde luego no confío en tenerlos en el ámbito de la oposición. A lo que si aspiramos es a tener la comprensión de los españoles en un momento que es muy difícil y muy complejo. La compresión de todos, de los que dieron su apoyo al Partido Popular y de los que no lo hicieron.
Si hacemos las cosas bien, si seguimos por la senda reformista, España va a salir adelante y además va a salir fortalecida. Ya hemos vivido momentos difíciles a lo largo de nuestra historia, pero cuando el gobierno tiene las cosas claras, tiene un plan, determinación y actúa movido única y exclusivamente por el interés general de los españoles y no por intereses particulares o concretos de nadie, sea quien sea ese alguien, las cosas salen adelante. Estoy convencido de que eso es lo que va a pasar en nuestro país. Estoy convencido porque he visto, y no hace mucho tiempo, cómo los españoles, cuando había un Gobierno capaz de generar confianza y cuando se generaron unas mínimas condiciones para ello, fueron capaces de invertir, de crear empleo y de dar trabajo a cinco millones de españoles. No lo hizo el Gobierno, sino los españoles, porque el Gobierno no da trabajo sino que genera las condiciones.
Por tanto, os animo a todos, a los que estáis aquí y a los que nos quieran oír, a todo el Comité Ejecutivo, a que deis vuestro apoyo y respaldo al Gobierno, a que expliquéis estas medidas. Ya sabemos que esto es duro, pero esto es lo que hay que hacer y, probablemente, dentro de algún tiempo, ojalá más corto que medio o largo, nos acordaremos del Comité Ejecutivo del día de hoy, donde el Gobierno os transmite nuestra firme y decidida voluntad de continuar con un proceso que en el corto plazo va a ser complicado, pero del que al final vamos a salir bien.
España va a estar en el lugar que le corresponde y se merece y, desde luego, va a volver a ser un país fiable, que cumpla sus compromisos y que tenga palabra.
Muchas gracias.
Mariano Rajoy explicación medidas de su gobierno 4 abril 2012
El presidente del gobierno español Mariano Rajoy da un discurso ante el Comité Ejecutivo Regional del Partido Popular andaluz. Discurso de explicación de las medidas de su gobierno ante el estado del entorno económico y social de su país y la región.
ACTOR: Mariano Rajoy
FECHA: 4 abril 2012
FUENTE: Oficina de Información del Partido Popular
DISCURSO:
Buenos días.
Me vais a permitir que inicie esta intervención como ya hice al principio, dando las gracias a nuestro anfitrión, al alcalde, a Manolo Barón. Gracias por su hospitalidad y su acogida.
Es verdad que no es la primera vez que yo estoy en Antequera es la primera vez que lo hago desde que soy presidente del Gobierno y, como ya ocurrió en alguna ocasión, quiero decir que para mí es un honor estar en esta ciudad emblemática, con una tradición, con un gran patrimonio cultural, centro neurálgico de Andalucía. Y, estoy absolutamente convencido, una de las ciudades con más futuro de esta tierra.
Así que es un honor y un orgullo estar aquí en esta tierra y que esta reunión, de este Comité Ejecutivo, tenga lugar aquí.
Muchas gracias, señor alcalde.
Quiero dar las gracias a todos por el trabajo que se ha hecho en estos últimos años. Creo que las cosas se han hecho bien, que se ha trabajado más que nunca y que se ha hecho un gran esfuerzo. Lo digo porque lo he visto y, por tanto, hablo con conocimiento de causa.
Creo que se han ido recogiendo muchos frutos a lo largo de todos estos años, como se ha recordado aquí y yo lo voy a volver a hacer, porque es verdad.
Hemos tenido un brillantísimo resultado en las elecciones municipales. Gobernamos en todas las capitales de las ocho provincias de Andalucia, en los municipios con mayor número de habitantes y en otros muchos municipios más pequeños.
El Partido Popular gobierna en cinco de las ocho diputaciones provinciales de Andalucía y, sobre todo, se ganó por primera vez una elección de tipo municipal.
Después vinieron las elecciones generales y, por primera vez – incluido el año 2000- en la historia de nuestro partido, cuando el PP obtuvo una mayoría absoluta en toda España, ganamos las elecciones en Andalucía.
Soy completamente consciente de que el trabajo del PP andaluz ha sido decisivo para que hoy podamos estar gobernando en España con el apoyo suficiente para llevar a cabo la gigantesca tarea que tenemos que desarrollar en los próximos años.
Eso es un logro indiscutible y un éxito que no olvidaremos nunca en el Partido Popular por parte del PP de Andalucía.
Por último, hemos dado la batalla en Andalucía y hemos ganado las elecciones en Andalucía. Eso es un hecho.
Hace unos años nadie hubiera pensado que el PP pudiera ganar las elecciones en Andalucía pero es que, hace unos años, nadie hubiera pensado ni siquiera que el PP podría dar la batalla para ganar las elecciones en Andalucía.
Hemos ganado las elecciones en Andalucía.
Por tanto, el esfuerzo no ha sido en balde y quiero felicitar, como hice en la reunión del Comité Ejecutivo Nacional que celebramos en Madrid hace 48 horas, a Javier Arenas y a su equipo.
Han llevado a cabo una labor ingente. Tienen el reconocimiento y mi apoyo, como presidente nacional del Partido Popular, y el de toda la dirección del PP y, como quedó reflejado, de todo el Comité Ejecutivo Nacional del PP. Lo tienen porque se lo merecen.
Amigas y amigos, ahora lo que toca, como suele ser habitual, es el futuro.
La perseverancia, la constancia, el esfuerzo y la convicción siempre dan frutos, más tarde o más temprano. Pero os digo, por experiencia propia, que la perseverancia y la constancia siempre dan frutos. Ahora toca, por supuesto, hacer las cosas bien, intentar si cabe hacerlas mejor todavía.
Hay que ver dónde podemos mejorar, como decía Javier Arenas, qué podemos hacer. Hay que mantener la unidad del partido, hay que estar tranquilos y serenos porque esa es la mejor forma de abordar el futuro y, desde luego, la más inteligente.
Hay una gran tarea que desarrollar en el Parlamento de Andalucía a lo largo de los próximos cuatro años, que no van a ser fáciles, donde será preciso hacer reformas y donde, quien no quiera hacerlas, va a generar enormes problemas a los ciudadanos.
Por eso, el PP tiene que estar aquí en Andalucía, en el Parlamento, en la posición en la que al final queden las cosas, defendiendo las reformas y la modernización de España y de Andalucía.
Hay que trabajar, y mucho, en las instituciones.
Allá donde estemos en el gobierno, y hay muchas instituciones donde el PP gobierna, y otras donde los ciudadanos han querido que ejerzamos la labor de oposición, hay que trabajar y hacerlo con ilusión, intensidad y en defensa siempre de los intereses generales.
Hay que reforzar el partido allí donde sea necesario y apoyar al Gobierno de España.
El Gobierno de España tiene por delante, al igual que le ocurre al PP de Andalucía, un reto de proporciones mayúsculas para los próximos años que, ya os adelanto, estamos dispuestos a afrontar con ilusión, coraje, determinación, tranquilidad y seguridad de que sabemos muy bien lo que estamos haciendo, que además coincide con lo que hay que hacer.
Voy a explicaros algunas cosas a las que me referí en mi intervención del Comité Ejecutivo Nacional del pasado lunes. Voy a explicaros algunas de las que entonces conté a nuestros compañeros y luego también voy a hacer referencia a otras cosas que pueden ser novedosas.
España se enfrenta en estos momentos a una situación económica de extrema dificultad. Insisto, de extrema dificultad. Quien no lo quiera entender así se está engañando y, lo que es peor, está engañando a los españoles.
Yo eso no lo voy a hacer. Creo que en estos momentos, y siempre, hay que mantener una oposición de equilibrio.
La situación es de extrema dificultad pero, si hacemos las cosas bien, nosotros vamos a superar esta situación. Eso es exactamente en el lugar que estamos.
Hay más de cinco millones de españoles que no pueden trabajar; que la mitad de nuestros jóvenes no han accedido todavía a un primer puesto de trabajo; que sigue sin fluir el crédito y sin él es muy difícil que haya inversión y que las PYMES, los autónomos y las familias puedan invertir y consumir que es lo que nos llevaría al crecimiento económico y al empleo.
Lo que vive la gente, y lo que ve, es que muchas personas han perdido nivel de vida y posibilidad de compra, y viven peor que hace unos años. Lo que vive la gente es incertidumbre y mucha duda de cara al futuro.
Soy consciente de que eso es lo que viven, lo que saben, lo que notan, lo que sufren y lo que tenemos ahí.
El gran reto del Partido Popular y para lo que trabajamos, es para darle la vuelta a esa situación, para que haya crecimiento, para que haya empleo y para que las Administraciones Públicas ingresen más y puedan mejorar los servicios públicos y el bienestar de la gente. Eso es lo que hay y el objetivo es, insisto, darle la vuelta a esa situación.
Me gustaría deciros por qué estamos aquí, porque si sabemos por qué estamos aquí y a qué tenemos que enfrentarnos, podremos resolver el problema.
Si hacemos eslogan, como algunos hacen en este momento, y no sabemos porque estamos aquí, no vamos a poder afrontar el problema. Lo que hay que hacer es saber las causas de la situación en la que estamos porque, si no sabemos las causas, no podemos operar ellas y no vamos a llegar a ninguna parte.
Aquí en España hay fundamentalmente tres problemas, que son los que nos llevan al desempleo, al paro y a la pérdida de nivel de vida de los españoles.
El primero es el déficit público, porque hemos gastado lo que no tenemos.
El segundo es un sistema financiero que no da crédito y, sin crédito, no hay inversión y sin inversión no hay empleo.
Y, el tercero, es lo que técnicamente se llama la competitividad de la economía española, que significa que tenemos que modificar muchas leyes
que debieron modificarse en los últimos años para poder competir con los de otros países.
Si tu vendes algo y te cuesta cinco euros y un año producirlo, y a otro le cuesta tres euros y medio año producirlo porque tiene una administración más eficaz, es evidente que no puedes competir, no puedes vender. Y, si no vendes, no produces, y no tienes personas trabajando contigo.
Esos son los tres problemas en los que tenemos que trabajar y en los que ya estamos trabajando en los próximos tiempos.
El primero, el déficit público. Ahora hay un gran debate, que todos habéis visto, sobre los recortes del Gobierno, si recorta o deja de recortar. Los que nos han traído a esta situación son, curiosamente, los que más protestan por los famosos recortes.
Voy a explicar lo que está pasando porque creo que es mi obligación.
Este año, en 2012, vamos a dedicar a pagar intereses de la deuda pública 29.000 millones de euros. Nos vamos a gastar casi cinco billones de las antiguas pesetas en pagar intereses de la deuda.
Si no tuviéramos deuda, podríamos dedicar 29.000 millones de euros y casi cinco billones de pesetas a mejorar los servicios públicos, a no subir los impuestos a la gente o a mejorar la sanidad o las pensiones. Por tanto, tener deuda y tener déficit, que es lo que nos piden algunos que tengamos, no sirve absolutamente para nada. Solo para tener que pagar cada vez más intereses de la deuda y no poder atender a los servicios públicos.
Segundo dato, el año pasado nos gastamos 90.000 millones más de lo que ingresamos, es decir, quince billones de pesetas más de lo que ingresamos.
Eso es insostenible.
Eso se puede hacer un año, dos o tres, pero en el futuro es insostenible y voy a explicaros por qué, y me sorprende que algunos que estuvieron gobernando hasta hace poco tiempo no se hayan enterado.
Esos 90.000 millones de euros tenemos que pedirlos prestados, porque si tú en el presupuesto que te vas a gastar 100, 50 los ingresas y los otros 50, como no los tengo, los tengo que pedir prestados.
Hay países en Europa a los que ya no les prestan y por eso están en la situación en la que todos estamos, pero es que hay instituciones públicas en España, unas cuantas ya, a las que tampoco les prestan y a las que no le refinancian su deuda. Eso es lo que está pasando en España y Europa y eso es lo en lo que no podemos caer y lo que, por lo visto, no comprenden quienes nos han traído a esta situación.
Os voy a dar otro dato. Si el gobierno anterior hubiera cumplido sus compromisos con la Unión Europea y el déficit, en lugar de ser como fue del 8’5 hubiera sido del 6, este año los recortes hubieran sido de 18.000 millones de euros menos y el año que viene de 10.000 millones menos. Eso es lo que sería bueno que le explicasen al conjunto de los españoles.
Amigas y amigos, esto es una prioridad y esto lo vamos a seguir haciendo, tenemos que seguir haciéndolo y lo tienen que hacer las Comunidades Autónomas y los ayuntamientos porque aquí nos jugamos el futuro de nuestro país.
Quien no lo entienda así le está creando un problema al resto de los españoles. Por tanto, ésta es una prioridad y el Gobierno no se va a apear de esta prioridad porque sería una irresponsabilidad con nuestro país.
Ya sé que estas cosas no gustan, no nos gustan ni a nosotros que hemos hecho el propio Presupuesto y sé que vamos a recibir muchas críticas que de hecho ya estamos recibiendo, pero cuando uno actúa con convicción, seguridad, sabiendo lo que hace y con la conciencia tranquila, os puedo asegurar que tiene la fuerza suficiente para sacar a este país adelante.
Las tres causas, los tres temas en los que tenemos que trabajar, son controlar el gasto público, el sistema financiero para que vuelva el crédito y la competitividad de la economía española.
En tres meses, esto no es un juicio de valor ni una opinión sino un hecho objetivo, hemos hecho más reformas en la economía española que en los últimos ocho años. Lo malo es que estas reformas ya deberían haber estado hechas en los últimos años y, si las hubiéramos hecho, no tendríamos los problemas que tenemos en este momento o tendríamos unos problemas mucho menores.
Hemos aprobado una Ley de Estabilidad Presupuestaria; hemos puesto en marcha el sistema de reestructuración de las entidades financieras españolas; hemos hecho una reforma laboral que nos coloca en Europa porque no podemos tener una legislación laboral de hace treinta años porque el mundo es distinto, ha cambiado y quien no se adapte al mundo lo va a pasar muy mal.
No quiero que mi país no se adapte al mundo y se quede detrás de todos los demás.
Hemos modificado los organismos reguladores; hemos hecho una reducción importante que va a continuar en el futuro de empresas públicas, organismos autónomos y entes públicos fundacionales; hemos hecho una norma para proveedores que nadie se había atrevido a hacer en nuestro país nunca.
En España se ha generado una dinámica peligrosísima que hay que romper y que es inaceptable. No solo porque sea antieconómica, sino porque es inmoral esa dinámica de no pagar a los proveedores de las administraciones públicas.
El gestor de una administración pública que no pueda pagar, que no contrate o que haga bien las cosas, porque treinta y cinco mil millones de euros impagados han dado lugar a que mucha pyme y mucho trabajador autónomo haya quebrado. Ha dado lugar a la destrucción de muchos puestos de trabajo en España.
Nosotros no nos hemos quedado parados y hemos hecho una operación por importe de treinta y cinco mil millones de euros, para aliviar la posición de algunas instituciones públicas pero, sobre todo, para aliviar la posición de muchísimos proveedores que han visto a lo largo de estos años como simplemente no se les pagaba. Es inaceptable. Lo haga quien lo haga. Insisto, inaceptable. Porque quien contrata con una administración o con un particular tiene derecho a una remuneración y a que se le pague aquello que formaba parte del contrato. Pues bien, ese asunto también lo hemos puesto en marcha. Hemos aprobado también una ley de mediación.
Voy a hablar de los Presupuestos.
Hemos hecho unos Presupuestos donde el déficit público se va a reducir, contando el de las administraciones autonómicas y locales, de un 8.5 a un 5,3. Podían haber sido las reducciones mucho menores, simplemente en dieciocho mil millones, como os dije antes, si el Partido Socialista hubiera cumplido sus compromisos porque eran los compromisos entonces del Gobierno de España. No ha sido así, y hemos tenido que hacer unos Presupuestos que son duros, desagradables, incómodos, que no le gustan a nadie, pero hemos tenido que hacerlo porque la alternativa era infinitamente peor.
Aún así, este año España para cubrir su déficit público va a tener que pedir sesenta mil millones de euros. Es lo que vamos a tener que pedir, y eso nos lo tienen que financiar. Nos lo financian mejor si ven que somos capaces de ir reduciendo el gasto público y hacer reformas en la economía que nos permitan crecer.
Esta es la clave de todas las decisiones que estamos tomando en este momento. Al hacer esas reducciones lo que nadie puede decir es que el Gobierno no haya intentado ser justo y equitativo.
No hemos tocado las pensiones como hicieron los socialistas, no las hemos tocado, incluso las hemos subido un poquito.
Hemos congelado el sueldo de los funcionarios, es verdad, pero no lo hemos bajado como hicieron los socialistas y como nos pedía mucha gente.
No hemos subido el IVA y ha sido difícil, porque creíamos que iba a afectar a todos por igual y, sobre todo, afecta al consumo. Insisto, ha sido difícil.
No hemos tocado las partidas por desempleo, hemos intentado ser justos y equitativos y preservar el consumo porque es importante que haya consumo en España para que crezca la economía, para que se venda, para que se produzca, y por lo tanto, para que se cree empleo.
Hemos sido los únicos en la historia de España, hablando de justos y equitativos, que le hemos bajado el sueldo a los directivos de las entidades financieras con ayudas públicas, nosotros, eso lo hicimos nosotros no algunos de izquierdas que presumen de otras cosas. Les hemos pedido a las empresas eléctricas españoles más de mil millones de euros. Otros tampoco se atrevieron a hacerlo. Pero esto hay que hacerlo, porque la deuda que nos han dejado en el sector eléctrico es de veinticuatro mil millones de euros.
Le hemos dicho a las grandes sociedades españolas que tienen que tributar más. A las PYMES y a los autónomos no les hemos dicho que tienen que tributar más y no les hemos subido los impuestos.
Subimos, es verdad, el IRPF, pero han quedado exentos más de cinco millones de españoles a los que no les afecta la subida, y a otros cinco les afecta veinte euros. Hemos sido justos y equitativos. Y todo esto no nos gusta. No teníamos ninguna intención de subir el IRPF. No figuraba en nuestro programa electoral, incluso lo dije en el debate de investidura.
También dije que si los datos económicos con los que nos encontrábamos eran aquellos que el Gobierno de España decía que existían, pero nos encontramos con dos puntos y medio más de déficit. Se gastó el año pasado veinticinco mil millones de euros más de lo que había comprometido el Gobierno con la Unión Europea.
Eso es lo que hemos hecho. Y lo que vamos a hacer en los próximos meses es lo siguiente:
Poner en marcha la Ley de Estabilidad Presupuestaria. Comunidades autónomas y ayuntamientos tienen que cumplir. Hay que cumplir y hay que darse cuenta de dónde estamos, y esto le afecta a todos. Cuando digo a todos, me refiero a todas las Comunidades Autónomas y a todas las corporaciones locales, gobierne quien gobierne en esas comunidades y en esas corporaciones locales. Me gustaría decir más, hay quien no se ha preocupado a lo largo de estos años de las finanzas de las Comunidades Autónomas. Claro, y ahora dicen que tienen una gran deuda. Sí, pero el Gobierno de España tiene la obligación de liderarlo, de vigilar y de controlar. Y nosotros hemos tomado algunas decisiones importantes para ayudar a las Comunidades Autónomas, y voy a recordar alguna.
En primer lugar, nosotros les hemos permitido que el dinero al que se refería Javier Arenas, que tienen que devolver al Estado por los errores presupuestarios del pasado Gobierno, en lugar de devolverlo en cinco años lo devuelvan en diez, que eso alivia su posición.
En segundo lugar, les hemos anticipado dinero a cuenta porque tenían muchos problemas de liquidez.
En tercer lugar, hemos aprobado una norma sobre proveedores a la que antes hice referencia.
En cuarto lugar, hemos establecido una línea en el ICO para que puedan refinanciar sus deudas, pues bueno, hay quien pide gaste usted más, tenga más déficit, y si no me lo dan. Ha tenido que venir el ICO, ahora, el ICO no tiene una potencia infinita, y se puede llegar hasta donde se puede llegar. Y por eso, ahora las Comunidades Autónomas y los ayuntamientos tienen que hacer exactamente lo mismo que ha hecho la Administración del Estado. Esa es la primera prioridad en los próximos tres meses. Hay que completar la reestructuración del sistema financiero para que vuelva el crédito.
Además, la reforma de los servicios públicos que hay que hacerla y generará dificultades probablemente, pero hay que hacerla. Hay que trabajar en unidad de mercado. Estamos en toda Europa yendo a normas económicas iguales y comunes entre todos los países. No puede haber en España diecisiete normas diferentes entre las distintas Comunidades Autónomas porque eso le hace muchísimo daño a la competitividad de la economía española. Le resta muchísima eficacia a las empresas y les hace que tengan muchos más costes con respecto a sus competidores y a partir de ahí vienen los problemas.
Vamos a poner en marcha una norma, de la que tanto se habló, para eliminar duplicidades dentro de las administraciones. Insisto en lo que he dicho, no podemos tener el doble de aeropuertos que Alemania, eso es de sentido común, lo entiende cualquiera. Ni podemos tener pabellones polideportivos por todas partes, ni podemos tener pabellones de exposiciones y congresos, por lo menos hoy no podemos.
Por tanto, yo pido un esfuerzo a todos. En este próximo trimestre vamos a aprobar un plan contra el fraude fiscal, vamos a aprobar un plan contra el fraude en la Seguridad Social, y vamos a aprobar un plan contra el fraude en la percepción del seguro por desempleo. Esto va en serio también y ya sabemos que hay a quien no le puede gustar, pero a ningún español de bien le puede molestar que se haga un plan contra el fraude fiscal, un plan contra el fraude en la Seguridad Social y un plan contra el fraude en la percepción del seguro de desempleo. Insisto, lo vamos a hacer. Primero porque es justo y segundo porque es lo que necesita España.
Por último, vamos a culminar, ya hemos hecho una parte importante, la reforma del sector eléctrico. Esto son cosas que a veces no se entienden bien, son muy técnicas, pero como os decía antes tenemos veinticuatro mil millones de euros solo del sector eléctrico. Cuando nos fuimos del Gobierno eran setecientos. Entonces ahora, de repente, debemos veinticuatro mil y no podemos seguir debiendo veinticuatro mil, es que habrá que pagarlos. Pues esto nos obligará también a tomar decisiones. Es para preguntar qué hicieron los sucesivos ministros de Industria en España a lo largo de estos años para habernos traído hasta aquí.
Amigas y amigos, todo esto que estoy diciendo se hace con un objetivo que era crecer y crear empleo. En ese objetivo estamos todos de acuerdo, no hay ningún español que no quiera que España crezca económicamente y que no quiera que en España haya puestos de trabajo, no hay ningún español. Pero el problema no es el objetivo que todo el mundo lo tiene muy claro.
El problema son las políticas, y las políticas que se han hecho a lo largo de los últimos años nos han traído aquí que es donde estamos en estos momentos.
A partir de ahora, me dicen, es una situación muy complicada la que tiene usted. Pues sí, pero para eso estamos aquí y para eso nos han elegido.
Os diré alguna cosa más para terminar. Me sorprende muchísimo que aquellos que con sus políticas nos han traído hasta aquí, no hayan comprendido todavía la situación en la que estamos y pretendan que sigamos haciendo lo mismo que ellos. No esperamos su ayuda y no la vamos a tener, pero no nos preocupa.
Nosotros tenemos que dirigirnos a los españoles, a las personas, a los cuarenta y seis millones de españoles uno a uno, no en cuanto a un miembro de un partido político o de una asociación afectada por un recorte presupuestario. Nosotros nos tenemos que dirigir a los españoles, y yo desde luego lo voy a hacer, explicándole y diciéndole siempre la verdad.
Lo que quiero decir hoy es que el Gobierno sabe lo que tiene que hacer. Que aquí se han acabado las improvisaciones, que aquí se han actúa de acuerdo a un plan establecido en el debate de investidura, que España tiene un rumbo en estos momentos, que la situación es ciertamente muy difícil y es más difícil todavía cuando uno comprueba como las medidas que se toman no producen efecto, ni dentro ni fuera de España en el corto plazo. Pero yo os aseguro que las van a empezar a producir en el medio y en el largo plazo.
Amigas y amigos, además de dirigiros a vosotros, a los andaluces, os pido que ayudéis como Partido Popular al Gobierno.
El reto que tenemos por delante es gigantesco pero, insisto, el Gobierno es un Gobierno serio, sabe lo que tiene que hacer, lo vamos a hacer, es un Gobierno solidario y vamos a hacer lo que al final nos han pedido los españoles que es sacar España adelante.
Muchas gracias.
Mariano Rajoy Política Económica 11 julio 2012
Intervención del Presidente del Gobierno Español, Don Mariano Rajoy, en el pleno del Congreso de los Diputados para informar sobre el Consejo Europeo y sobre la política económica del gobierno
ACTOR: Mariano Rajoy
FECHA: 11 julio 2012
http://www.lamoncloa.gob.es/Presidente/Intervenciones/Sesionesparlamento/2012/prsp20120711.htm
DISCURSO:
Señorías,
Antes de entrar en materia sobre el Consejo Europeo que hoy nos ocupa, permítanme que exprese mi agradecimiento por todos los apoyos que el Gobierno ha recibido de los Grupos Parlamentarios de esta Cámara, singularmente el de principal partido de la oposición, antes de emprender el viaje a Bruselas. Entiendo que este apoyo introduce fortaleza en nuestras posiciones y nos ayuda a mantenerlas con mayor firmeza. No les oculto que muchas de las posiciones que se observan en el Consejo Europeo derivan de la debilidad del respaldo político que algunos dirigentes sufren. Es evidente que estamos ante una tarea que nos compromete a todos y es bueno que podamos ofrecer a nuestros socios una imagen de unidad que fortalezca nuestro crédito y la defensa de nuestros intereses.
Reclamo su comprensión para un informe que puede resultar prolijo, pero no puedo evitarlo si quiero ser fiel a lo ocurrido en la Cumbre. Son muchos los acuerdos adoptados, muchas las materias que merecen atención, y lo mismo ocurre con lo que quiero comunicarles sobre la situación española. Confío en que el interés de todos ustedes compense lo extenso de mi intervención.
Como punto previo a la explicación pormenorizada de lo sucedido en el Consejo Europeo de los pasados días 28 y 29 de junio, permítanme, Señorías, detenerme unos instantes en la aparente paradoja que se observa en las reacciones que los resultados del mismo suscitaron y cómo, una semana más tarde, todo se dio la vuelta: mientras que inmediatamente detrás de la Cumbre las Bolsas subían y la prima de riesgo bajaba por la confianza que se transmitió, en las últimas jornadas bastó, por ejemplo, que los mercados percibieran que los mecanismos relativos a la compra de deuda en el mercado secundario no eran inmediatos para que las Bolsas y la prima de riesgo enviaran, otra vez, mensajes de alarma.
Dicho de otra manera, Señorías, los acuerdos políticos emanados de la Cumbre exigen un cumplimiento rápido y completo para que los mercados reaccionen favorablemente. Los déficit de gobernanza de la Unión Europea manifiestan en situaciones como ésta su cara más dramática.
Observen Sus Señorías: la recapitalización de los bancos españoles requiere para su efectividad la aprobación por unanimidad del Memorándum de Entendimiento en el Eurogrupo y del Acuerdo de Asistencia en el Consejo de Directores de la Facilidad Europea. Para ello, en seis países (Alemania, Finlandia, Estonia, Eslovenia, Italia y Malta) se requiere aprobación parlamentaria. En otros siete Estados tiene que pasar por un trámite de información en sus Parlamentos. No hace falta que insista en lo que esto representa de dilatación en los plazos de efectividad de los acuerdos. Lo mismo ocurre, y lo hemos visto en el día de hoy, en el caso de Alemania, donde el Tribunal Constitucional alemán va a retrasar en relación con el nuevo Mecanismo Europeo de Estabilidad.
Señorías,
El tiempo, tanto en la política como en la economía, es siempre una variable importante; pero en un momento de incertidumbre en los mercados y de duda sobre la Unión Monetaria se convierte en una variable crítica. Por eso es importante todo aquello que contribuya, no sólo a despejar las actuales incertidumbres, sino también el camino de la toma de decisiones. Se trata de evitar que entre la decisión política y su aplicación, se abra un paréntesis temporal que puede acabar dejando sin efecto el sentido de los acuerdos políticos de más alto nivel.
Vayamos, pues, tras estos breves y, en mi opinión, importantes comentarios, a lo que fue la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de los días 28 y 29 pasados.
Como todos ustedes conocen, el Consejo Europeo de junio se ha celebrado en un momento especialmente crítico para el euro, para todo el proyecto de integración europeo y, también, para España.
Las turbulencias financieras a las que asistimos y la incertidumbre que generan entorpecen el crecimiento de todos los países europeos y, en particular, el de España y los países de nuestro entorno inmediato.
Las dudas que pueda generar la moneda única se traducen en presiones especialmente agobiantes sobre las economías que en estos momentos están más débiles. Estas presiones se manifiestan en unas primas de riesgo muy elevadas y volátiles para los países de la periferia.
No podemos olvidar que España se encuentra en una posición de gran debilidad por su endeudamiento excesivo y por la grave recesión que vivimos, que sólo podemos superar avanzando en el intenso proceso de corrección del déficit y de reformas estructurales que está desarrollando este Gobierno.
Por eso ha sido tan importante este Consejo Europeo: porque supone un cambio decisivo en una serie de aspectos claves y marca unos objetivos para todos, que a todos deben beneficiar. Se ha logrado el acuerdo sobre la necesidad de corregir las debilidades de nuestra estructura comunitaria. Queda mucha tarea por desarrollar, pero estamos de acuerdo en la ruta y en la meta. Hemos abierto la puerta a un nuevo modelo de Unión Europea. Sólo el tiempo evaluará la importancia de estas decisiones que, como es imprescindible, se han tomado por consenso.
Insisto en ello porque he apreciado la tendencia a establecer un balance de vencedores y vencidos, como si la reunión se celebrara en un clima de competición deportiva. Cualquiera que conozca el desarrollo de las Cumbres sabe que no es así. En ésta, como es habitual, los acuerdos se tomaron, insisto, por consenso, fueron suscritos por todos los Estados miembros y nos comprometen a todos por igual. Por supuesto, hay intereses comunes que discutir e intereses nacionales que cada uno defiende con calor; pero sin perder la conciencia de que nuestro deber preferente es fortalecer los intereses que todos compartimos sobre la Unión y sobre su moneda.
En pocas ocasiones resulta tan manifiesto que no sería posible cerrar con éxito, en dos días y en una situación de gran inestabilidad, una Cumbre tan ambiciosa como ésta si no la sostuvieran muchas horas de trabajo previo, muchas conversaciones telefónicas, muchas idas y venidas de ideas y propuestas, mucho trabajo en la sombra y mucho acuerdo en la superficie. En una palabra, nada que ver con el marcador de una competición deportiva.
Las resoluciones adoptadas se pueden resumir en dos conceptos:
El primero, es preciso cumplir con los acuerdos presupuestarios y las reformas estructurales a escala nacional.
El segundo, debemos avanzar hacia una mayor integración en la Unión Europea.
Esto es muy importante, porque fortalecer el proyecto común contribuye, más que ninguna otra cosa, a recuperar la confianza en el euro y en su irreversibilidad.
Insisto en que queda mucho camino por recorrer, pero en este Consejo se han acordado algunos elementos que muestran la determinación de los Jefes de Estado y de Gobierno de la zona euro, de la Unión Europea en su conjunto, de dar solidez al proyecto de integración, apostando por la moneda única y por el mercado único.
A esto será preciso añadir otras tareas que nos aseguren un crecimiento estable, sostenible y creador de empleo en Europa. Por eso hemos hablado también en este Consejo Europeo de la escasa flexibilidad de nuestras economías, de la falta de competitividad, de la insuficiente financiación, de la carencia de mercados integrados en Europa, de la pobre disciplina fiscal y de la necesidad de disponer de todos los mecanismos necesarios para corregir estas carencias.
En resumen, Señorías, el Consejo Europeo, para superar la crisis actual, ha establecido la necesidad de que todos, Estados miembros e instituciones, trabajemos sobre una agenda que se articula en cinco ejes, que ustedes ya conocen, porque son los mismos que estructuran la agenda de mi Gobierno. Es decir,
consolidación fiscal
reformas estructurales de dimensión nacional
reformas estructurales e integración de mercados a escala comunitaria
estabilidad financiera
y, por último, y quinto, lo que podemos llamar “más Europa”
Sólo una actuación simultánea y coherente en todos los frentes permitirá volver a crecer de forma sostenible y recuperar la estabilidad del proyecto europeo.
Permítanme, pues, referirme ahora a cada uno de esos cinco ejes, a la respuesta que se ha elaborado en este Consejo y a los pasos que han de darse en el futuro inmediato, tanto por parte de la Comunidad como por parte de cada Estado miembro, y, en particular, por España.
Esta vez empezaré por el final, es decir, por la necesidad de fortalecer la estructura de la Unión o, por decirlo en otras palabras, construir más Europa.
Primer eje: más Europa. Hoy en día, como algunos hemos señalado en múltiples ocasiones, la zona euro muestra una arquitectura incompleta de la que se derivan algunos de los problemas que vivimos y la dificultad de encontrar soluciones a los mismos. Por ello, los Jefes de Estado y de Gobierno hemos discutido intensamente el informe “Hacia una auténtica unión económica y monetaria” elaborado por el señor Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo, en colaboración con los presidentes de la Comisión, del Eurogrupo y del Banco Central Europeo. Ese informe plantea la necesidad de avanzar en la integración en cuatro ámbitos: financiero, fiscal, económico y político.
Primero, lo más inmediato, integración financiera. Significa transferir a una instancia europea la responsabilidad de supervisión, estableciendo mecanismos europeos de garantía de depósitos y de reestructuración y liquidación de entidades bancarias. Este sistema se basaría en un libro de reglas único, es decir, en normas de regulación y supervisión comunes.
El avance en este ámbito, en mi opinión, puede ser más rápido. Los miembros del euro queremos tener un sistema de supervisión único a finales de año. Ello puede lograrse transfiriendo ciertas capacidades de supervisión al Banco Central Europeo, según lo previsto en el artículo 127.6 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea.
Segundo, integración fiscal. Se trata de fortalecer los mecanismos de coordinación, decisión conjunta y ejecución de la política fiscal. La contrapartida de la cesión de soberanía sería, si así se decide, la instauración de un “pasivo soberano conjunto y múltiple”, por utilizar las mismas palabras del informe del señor Van Rompuy. A largo plazo se establecerían un Tesoro Europeo con un presupuesto propio y una Agencia Europea de Deuda. El avance hacia esta mayor integración deberá ser necesariamente gradual, pero decidido.
Mi Gobierno apoya firmemente esta línea de actuación. Es necesario lanzar un proceso similar al de Maastricht, que sirva de referencia hacia dónde avanza la Unión y premie a los países que formarán parte de la nueva unión fiscal. Esta mayor integración fiscal será un instrumento eficaz para compensar los efectos asimétricos de las crisis económicas sobre los distintos países. Compensar esos efectos, como ocurre ahora con la actuación aislada de los Gobiernos nacionales, provoca importantes distorsiones económicas, cuyas consecuencias acaban siendo más graves que las perturbaciones que se pretendía remediar.
Tercero, una mayor integración económica. Es necesario reforzar aún más la cooperación entre los Estados miembros a la hora de diseñar y ejecutar sus políticas económicas para que sean más consistentes. Estas medidas se basarían en los procedimientos ya existentes del Semestre Europeo y del Pacto por el Euro Plus.
Y, cuarto, mayor integración política. Al poner en común competencias nacionales, debemos acompañar el proceso de un mayor respaldo democrático a las instituciones europeas. Esto consiste en hacer un uso más extensivo de los mecanismos de colaboración con el Parlamento Europeo y con los Parlamentos nacionales.
Los países miembros del Euro, y así ha quedado reflejado en las Conclusiones del Consejo, han manifestado su voluntad de avanzar en la integración en estos ámbitos. Es cierto que existen todavía matices y puntos de vista diferenciados, pero se ha avanzado mucho y en la dirección correcta.
En consecuencia, el Consejo Europeo ha invitado a su Presidente a elaborar un programa de trabajo pormenorizado y con un calendario concreto para la consecución de una auténtica Unión Económica y Monetaria. Habrá consultas con los Estados miembros y el Parlamento Europeo con vistas a presentar un primer informe en octubre de 2012 y uno definitivo antes de que finalice el año.
España ha discutido extensamente estos temas con otros Estados miembros, así como con las instituciones europeas, y seguiremos participando en este debate activamente. Mi postura es inequívoca en este sentido: debemos ser ambiciosos y trazar, a la mayor brevedad, una “hoja de ruta” que nos permita completar la unión monetaria con una unión fiscal y una unión bancaria. La solución debe ser integral y debe llevarse a cabo en el menor tiempo posible.
Segundo eje, garantizar la estabilidad financiera. Permítanme ahora referirme a este segundo punto: garantizar, insisto, la estabilidad financiera.
Es éste, y así ha sido reconocido en el Consejo Europeo –así se ha dicho–, un requisito previo para el crecimiento. Sólo en un entorno de estabilidad en los mercados es posible obtener la financiación necesaria para crecer. La situación hoy dista de ser estable y la incertidumbre actual lastra las perspectivas de crecimiento y la recuperación.
El Consejo Europeo, y en particular los países miembros del euro, como parte de su compromiso con la moneda única y con el proyecto de integración europeo, han mostrado su compromiso de –cito textualmente– “emprender acciones decididas para hacer frente a las tensiones en los mercados financieros, restaurar la confianza y reactivar el crecimiento”.
En este sentido, los países de la zona euro se han comprometido a poner en marcha medidas de estabilización, de forma que se normalicen las condiciones de acceso a la financiación y liquidez que necesitan nuestra economía y otras. En concreto, se han acordado y se tienen que tomar medidas en tres ámbitos:
El primero se refiere a la recapitalización bancaria directa. Los miembros del euro han acordado que el Mecanismo Europeo de Estabilidad, el MEDE, podrá otorgar préstamos directamente a las entidades bancarias que lo necesiten, sin necesidad de que los recursos se canalicen a través de un Estado, una vez se haya establecido un mecanismo único de supervisión bancaria Además, nos hemos dado una fecha para que el Consejo Europeo estudie estas propuestas bajo el procedimiento de urgencia: final de 2012.
En mi opinión, éste es un logro muy importante. Durante esta crisis el vínculo de contagio entre la deuda soberana y los bancos se ha mostrado muy pernicioso. Las dudas sobre la solvencia de algunas entidades han lastrado la percepción de solidez de algunos Estados soberanos, así como su capacidad de acceso al mercado. Y viceversa. Romper este vínculo era imprescindible.
Estas ayudas irán acompañadas de condicionalidad financiera y/o individual, conforme a la normativa de ayudas de Estado. Sólo cuando la magnitud del problema del sector financiero sea excesivamente grande en relación con el tamaño de su economía se podrán acompañar de una condicionalidad más general. En esta línea nos hemos comprometido a revisar la excepcional situación de Irlanda.
En segundo lugar, los Estados miembros de la zona euro reiteraron su apoyo a España, así como la necesidad de concluir todos los pasos necesarios para desbloquear las ayudas a nuestro sistema financiero lo antes posible. Como saben, la asistencia será facilitada inicialmente por la Facilidad Europea para la Estabilidad Financiera, hasta que entre en funcionamiento el MEDE. El pasado lunes, este último lunes, el Eurogrupo concretó las condiciones del préstamo, con plazos, tipos de interés, desembolsos y períodos de carencia, que, a juicio del gobierno, son satisfactorias y adecuadas para la finalidad que se pretende. Además, se fijaron definitivamente los criterios de condicionalidad que, como Sus Señorías conocen y quiero recordar, afectan exclusivamente a las entidades financieras que reciban este préstamo y a su proceso de reestructuración.
Asimismo, en la Cumbre hemos acordado que, cuando se produzca la transferencia de estos apoyos de la Facilidad al Mecanismo, se llevará a cabo sin perjuicio a los acreedores privados del Estado, ya que el MEDE no gozará de estatuto de acreedor privilegiado. Ello dará mayor seguridad a los que confían en nuestra deuda pública. Es más, en cuanto se instaure la posibilidad de recapitalización directa, la asistencia financiera a España dejará de ser deuda pública española para pasar a ser gestionada por el supervisor único.
Y, en tercer lugar –esto también es muy importante–, los Estados miembros del euro hemos acordado utilizar todas las herramientas de que disponemos para garantizar la estabilidad financiera en la zona euro. Esto incluye, en particular, utilizar los instrumentos que están disponibles en el “cortafuegos” europeo de forma flexible y eficiente para estabilizar los mercados, con el único requisito de respetar las obligaciones derivadas del semestre europeo, del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, y del Procedimiento de Desequilibrios Excesivos.
La compra de deuda en mercados primarios y secundarios, con el fin de estabilizar los mismos, se facilita notablemente; en especial, después de que el Banco Central Europeo haya aceptado actuar como agente de los mecanismos existentes para llevar a cabo las necesarias operaciones en el mercado.
Señoras y señores diputados,
La adopción de esos tres acuerdos resulta de gran importancia: por un lado, porque demuestra la voluntad de los países de la zona euro de actuar de forma decidida para resolver la situación actual y, de esta forma, ponen de manifiesto nuestro compromiso irrevocable con el euro; por otro lado, porque permiten que la zona euro actúe de manera más efectiva sobre sus mercados financieros, utilizando todo el rango de instrumentos que permiten los fondos de rescate e involucrando de forma más eficaz al Banco Central Europeo.
Ahora bien, de la misma forma que les digo esto, les voy a decir con meridiana claridad lo siguiente: hay que ser realistas. El camino de la construcción europea nunca ha sido fácil. Se ha acordado la estrategia y se ha acordado el punto de llegada, pero estamos viendo, y veremos, tensiones, difíciles votos por unanimidad, declaraciones fuera de lugar y muchos sinsabores. Pero, al menos, ya hemos decidido adónde queremos ir y que queremos hacerlo lo antes posible. Y yo, desde luego, asumo el compromiso, ante esta Cámara, de hacer cuanto esté en mis manos para que los acuerdos y, particularmente, los acuerdos que se han adoptado, insisto, por consenso en este último Consejo Europeo se cumplan y que eso se haga a la mayor celeridad posible.
Tercer eje, reformas estructurales e integración de mercados a escala comunitaria. Dicho de otro modo, activación de las políticas de que dispone la Unión Europea para impulsar el crecimiento.
El Consejo Europeo, consciente del duro momento que atraviesan muchas de nuestras economías, ha dedicado gran parte de su atención a cómo fomentar el crecimiento económico. El denominado “Pacto por el Crecimiento” acordado destaca la necesidad de movilizar todos los mecanismos, instrumentos y políticas de la Unión Europea para fomentar un crecimiento sólido y generador de empleo.
El punto de partida de dicho Pacto es reconocer la importancia de tres materias fundamentales –insisto, ése es el punto de partida de dicho Pacto–: unas finanzas públicas saneadas, reformas estructurales e inversión destinada específicamente al crecimiento sostenible.
Sobre esta base, el Consejo Europeo ha concluido cuáles son las medidas que deben tomarse a nivel comunitario. Estas medidas se dividen en dos grandes bloques: profundización del mercado interior a todos los niveles y mecanismos que impulsen la financiación de la economía.
España, como no puede ser de otra manera, apoya este enfoque. Impulsar el crecimiento ha sido una de nuestras prioridades desde que asumimos nuestras responsabilidades de gobierno. Para ello, a nivel europeo, es imprescindible avanzar en las dos líneas: por una parte, profundizar en la consecución de un verdadero mercado interior, a través de la puesta en marcha de las reformas estructurales a nivel europeo; y, por otra, para que la financiación llegue a los agentes económicos y poder, de esta forma, crecer, es necesario el mejor uso posible de los recursos disponibles en la Unión.
Esta agenda es el reflejo, a escala comunitaria, de nuestra agenda nacional.
En relación con la financiación, saben que se ha acordado movilizar recursos equivalentes a un 1 por 100 del PIB europeo para apoyar medidas de crecimiento de efecto rápido. Estas medidas son, en gran parte, resultado de las distintas propuestas para impulsar el crecimiento en Europa que venimos discutiendo desde principios de este año, y que recibieron el impulso definitivo de los cuatro países más poblados de la zona euro en la reunión celebrada el pasado 22 de junio en Roma.
Un asunto al que hemos prestado especial atención es el acceso a la financiación del sector privado y, muy especialmente, de las pequeñas y medianas empresas, que están sufriendo con particular intensidad las perturbaciones de los mercados de crédito. A ello se dedicarán recursos del Banco Europeo de Inversiones y de los Fondos Estructurales europeos: por un lado, el Banco Europeo de Inversiones antes de final de año ampliará su capital desembolsado en diez mil millones de euros, lo que permitiría expandir el crédito otorgado por esta institución en sesenta mil millones, lo que sumado, a los ciento veinte mil millones de euros que suponen el 1 por 100 del PIB europeo, representan una inversión total de 180.000 millones de euros.
Igualmente, hemos acordado lanzar la fase piloto de los Bonos Proyecto, cofinanciados por el Banco Europeo de Inversiones y por el propio presupuesto comunitario. Esto permitirá que se pongan en marcha, inmediatamente, 4.500 millones de euros en inversiones en los sectores de transporte, energía y telecomunicaciones. Este volumen podría ampliarse en función, como es natural, de los resultados de estos proyectos.
Los Estados miembros que lo deseen podrán, por otra parte, reprogramar fondos estructurales a favor de proyectos de reparto de riesgo con el BEI, bajo las reglas y prácticas habituales de dichos fondos. En este punto quiero recodar que España ya ha llevado a cabo una reasignación que permite aumentar la eficiencia en el uso de los fondos disponibles.
El Consejo Europeo ha acordado también otorgar un mayor papel a los fondos comunitarios como instrumento para fomentar el crecimiento y el empleo en toda Europa. En particular, de cara a las Perspectivas Financieras 2014-2020, el gasto se movilizará para apoyar el crecimiento, el empleo, la competitividad y la convergencia.
En relación con el mercado interior, el Consejo Europeo está decidido a darle un fuerte impulso. En este sentido es importante la presentación de nuevas propuestas en el marco de lo que se denomina Segunda Acta del Mercado Único.
Estamos ante una oportunidad excepcional para reeditar el impulso que supuso el Acta Única para el mercado interior. Un compromiso claro de profundizar la integración de nuestros mercados, con medidas concretas, sin duda influiría favorablemente en las perspectivas de crecimiento y contribuiría a acelerar la recuperación.
Del mismo modo, el Consejo Europeo considera fundamental la aplicación inmediata de la Directiva de Servicios, que podría generar beneficios económicos en la Unión de hasta 330.000 millones de euros.
El Consejo también se ha comprometido a avanzar decididamente en otras áreas: Mercado Único Digital antes de 2015; desarrollo de un Mercado Único de la Energía, con el compromiso de que ningún Estado miembro permanezca aislado más allá de 2015, y fortalecimiento del Espacio Europeo de Investigación para generar oportunidades de inversión a nuevas empresas y Pymes innovadoras.
En lo que respecta al impuesto de transacciones financieras, hemos constatado las dificultades para alcanzar un acuerdo entre los veintisiete Estados miembros. Varios Estados estamos dispuestos a estudiar vías para avanzar mediante el procedimiento de cooperación reforzada, que deberían permitir resultados concretos antes de finales de este año.
Para España tiene especial urgencia que se apliquen, a nivel comunitario, políticas orientadas a la creación de empleo, con especial atención al desempleo juvenil y a la reincorporación al mercado laboral de los trabajadores de más edad. También hemos constatado la importancia de favorecer la movilidad laboral dentro de la Unión a través de diversos instrumentos, en particular, el fortalecimiento de la adquisición y mantenimiento de derechos de pensión y otros derechos sociales. En este sentido, podemos felicitarnos de que las Conclusiones reflejan una iniciativa española.
Señoras y señores diputados,
Paso ahora a traducir todo esto a su dimensión nacional, a los pasos concretos que debemos dar cada Estado miembro dentro de la completa agenda que se ha esbozado en este Consejo. Es nuestra parte del compromiso que adquirimos cuando nos incorporamos al proyecto europeo.
Para ello, dentro del marco de coordinación de políticas económicas existente (Semestre Europeo) este Consejo Europeo ha apoyado las Recomendaciones específicas elaboradas para cada uno de los Estados miembros, para todos,, a partir del análisis de los Programas Nacionales de Reforma y de los Programas de Estabilidad.
Con carácter general, es decir, para todos, estas Recomendaciones recogen la necesidad de avanzar en cinco ámbitos por parte de cada Estado miembro: uno, consolidación fiscal, adaptada a las circunstancias de cada país y promotora de crecimiento; dos, restauración del canal del crédito a la economía; tres, impulso a la competitividad de nuestras economías mediante reformas que promuevan la flexibilidad; cuatro, lucha contra el desempleo, con especial atención a los colectivos más vulnerables, y particularmente a los jóvenes; y, cinco, modernización de las Administraciones Públicas, racionalizando su estructura, aumentando su eficiencia y acercándolas a los ciudadanos.
Para España en concreto, el Consejo ha formulado Recomendaciones en materia de consolidación presupuestaria, sostenibilidad del sistema de pensiones, sistema fiscal, reforma del sector bancario, mercado de trabajo, eficiencia del gasto público y liberalización de determinadas actividades y sectores económicos.
Adicionalmente, España y otros dieciséis Estados miembros de la Unión que están en procedimiento de déficit excesivo tendrán estrictas obligaciones que, en caso de incumplimiento, acarrearían sanciones inmediatas.
Entre las que se refieren a España, aparece una nueva senda de consolidación fiscal que conlleva que este año, 2012, el déficit del conjunto de las Administraciones Públicas no podrá superar el 6,3 por 100. El próximo año esta cifra se reduce al 4,5 por 100. y, finalmente, en 2014 quedará en el 2,8 por 100..
Habrán observado Sus Señorías que el Consejo es sensible a la nueva situación recesiva en la que se encuentra la Unión Europea y a la situación de partida de España, con un 8,9 por 100 de déficit el pasado año. Por eso modifica las exigencias para este año, que en nuestro país estaban en el 5,3 por 100; pero, consciente de la necesidad de cumplir estrictamente con estos objetivos para los próximos tres años, el Consejo fija una serie de obligaciones adicionales. Las más importantes son las siguientes:
– Primera, Realizar un esfuerzo de ajuste fiscal estructural del 2,7 por 100 del PIB en 2012, del 2,5 por 100 en 2013 y del 1,9 por 100 en 2014.
– Segunda, Adoptar las medidas comprendidas en los Presupuestos Generales del Estado de 2012 y en los planes de reequilibrio de las Comunidades Autónomas.
– Tercera, aprobar el Plan de Reequilibrio 2013-2014 a finales de este mes de julio.
– Cuarto, adoptar, sin dilación, las medidas necesarias para cumplir los objetivos fiscales de 2012.
– E, igualmente, adoptar medidas para reducir los riesgos de desviación fiscal y acelerar la corrección del déficit en 2013 y en 2014.
Estas Recomendaciones, que no son fáciles, están en línea con los ejes de actuación de mi Gobierno: alcanzar la estabilidad presupuestaria y reformar nuestra economía.
Señorías,
Nuestro compromiso con estos objetivos es inequívoco y haremos todo lo necesario para que España gane la competitividad y flexibilidad que permitan de nuevo crecer y crear empleo.
En la situación actual, hoy, en España, crecer y crear empleo no es posible. Atravesamos la segunda recesión más grave de nuestra historia, con un decrecimiento de la actividad económica cercano al 2 por 100. Nunca antes la economía española había tenido dos recesiones tan seguidas y de esta magnitud. Es algo que ninguno de los aquí presentes habíamos vivido y, es más, para el año que viene todas las previsiones apuntan a que la situación recesiva continuará, aunque más cerca del 0 por 100. Señorías, ésta, nos guste o no, es la realidad a la que nos enfrentamos.
Las cifras económicas se traducen en los peores indicadores, los más dañinos, aquellos que mayor deterioro provocan en el bienestar de los españoles. En el último año la tasa de desempleo ha crecido en tres puntos y supera el 50 por 100 en el caso de los jóvenes. En el mismo período, el paro registrado se ha incrementado en casi medio millón de personas y el número de empresas que han cerrado ascendió a 32.094.
Este panorama tiene que ver mucho que ver con la sequía financiera. El crédito a las familias se ha reducido un 2,7 por 100 y el de las empresas, un 3,7 por 100.
Y es que los excesos del pasado se pagan en el momento presente, porque el verdadero origen de esta situación está en el elevado endeudamiento de todos los agentes económicos, de todos, de los públicos y de los privados.
Presentamos un déficit público elevadísimo: si en la zona euro es del 4 por 100 del PIB, España ha cerrado 2011 con una cifra del 8,9 por 100, 90.000 millones de euros, es decir, más del doble. Esto es la realidad y yo tengo que explicar en esta Cámara la realidad. No entro en quién es el responsable o deja de serlo; pero, si no explicamos la realidad, no podemos operar de cara al futuro.
La deuda pública se situará a finales de año en el 79,8 por 100, cuando en 2007, hace sólo cinco años, era del 36 por 100. Piensen, Señorías, que ese porcentaje representa que el conjunto de las Administraciones Públicas españolas tienen una deuda de ochocientos mil millones de euros. Ochocientos mil millones de euros que hay que refinanciar cuando van venciendo y, en estos momentos, esa refinanciación es a un interés de, al menos, el 6 por 100. Es para que nos demos cuenta de dónde estamos.
Toda nuestra economía, es decir, sector público y privado, se encuentra fuertemente endeudada frente al exterior. Esta deuda supone el 165 por 100 del PIB en términos brutos, es decir, 1,8 billones de euros. Y, descontando lo que hemos invertido fuera de nuestro país, aún debemos 977.000 millones de euros, prácticamente la totalidad de nuestro PIB. En comparación la deuda neta externa de Italia es la quinta parte del PIB, el 21 por 100; la de Francia, el 11 por 100; la del Reino Unido, el 14 por 100; la de Estados Unidos, el 17 por 100 y Alemania es acreedora neta por importe de un 36,3 por 100.
Traigo aquí a colación estos datos, no con ninguna motivación de tipo político, sino para transmitir a la Cámara cuál es la situación en la que estamos: no es lo mismo deber fuera de España tu PIB que deber el 21 por 100 del PIB, o el 11 por 100 del PIB, o el 17 por 100. Si España no tuviera que acudir a la financiación exterior, no tendríamos ningún tipo de problemas con los mercados; pero da la casualidad de que debemos fuera nuestro Producto Interior Bruto y debemos, por lo menos, saberlo y asumirlo para, a partir de ahí, tomar decisiones y corregir esta situación.
Señoras y señores diputados,
Todavía tenemos problemas de competitividad frente a nuestros socios, que generan dudas sobre nuestra capacidad de crecer. En los distintos índices España ha recuperado casi la mitad de la competitividad perdida, es verdad; pero, a base de aumentar la productividad mediante la reducción del empleo, que es el peor sistema posible. Por ello, la reforma laboral ha buscado en la flexibilidad y la moderación salarial una alternativa más justa y eficiente al despido.
No obstante, quiero decirles que hay algunos indicadores positivos: la inflación española se sitúa cinco décimas por debajo de la media de la zona euro, al contrario de lo que ha ocurrido en el resto del tiempo de nuestra pertenencia a la Unión Monetaria; y el sector exterior ha realizado un más que notable proceso de corrección, desde el 11 por 100 en el año 2008, a alcanzar prácticamente el equilibrio al finalizar el presente ejercicio.
Pero, a pesar de estos datos, que, sí, son positivos, Señorías, el panorama que he presentado es bien sombrío y hay una realidad, además, que debe estar constantemente en nuestro pensamiento: 5.600.000 personas salen cada día por la mañana de su casa a buscar un trabajo que no encuentran y todas y cada una de nuestras actuaciones deben tener siempre ese referente.
Como ya dije en el Debate de Investidura, en política las herencias no se reciben a beneficio de inventario. Dicho de otra manera, no vale protestar con lo que uno se encuentra. Ahora bien, es misión de mi Gobierno liberar a España del peso de esa herencia.
Por eso, en el ámbito de la consolidación fiscal estamos decididos a cumplir con nuestros compromisos. Nuestros socios europeos también esperan de nosotros la máxima responsabilidad, disciplina y diligencia.
Debemos corregir el problema del déficit público, no sólo porque es una regla esencial para el funcionamiento de la Unión Monetaria y una obligación al pertenecer a la zona euro, sino porque, de esta forma, se canalizarán hacia el sector privado los recursos necesarios para financiar el consumo y la inversión, que es lo que dinamiza la actividad económica.
Pero, además, si no reducimos el déficit pondremos en riesgo a medio plazo la prestación de los servicios públicos. Y esto no es una contradicción en sus términos. El déficit supone incremento de la deuda y mayor deuda supone un mayor gasto en el pago de intereses, mermando nuestra capacidad de maniobra para dotar de forma eficiente y equitativa los servicios públicos. Estamos pagando intereses claramente por encima del 6 por 100, señoras y señores diputados.
Señorías,
Partimos de niveles muy altos de desajuste presupuestario en un escenario económico muy difícil. Desde diciembre estamos aplicando ajustes presupuestarios orientados a la corrección del déficit. Ahora la situación recesiva y las Recomendaciones aprobadas ayer en el ECOFIN, en el marco del Procedimiento de Corrección de Déficit Excesivo, aconsejan no sólo reducir los gastos, sino incrementar los ingresos.
Para asegurar el cumplimiento del ajuste presupuestario y la senda comprometida debemos acometer esfuerzos adicionales. Pero ello sólo no será suficiente; es preciso, además, mejorar el funcionamiento de nuestras Administraciones y hacer reformas estructurales para impulsar la flexibilidad y competitividad de nuestra economía.
A estos tres puntos me voy a referir; en concreto, mejorar el funcionamiento de nuestras Administraciones, hacer esfuerzos adicionales en materia de gastos y de ingresos, y hacer reformas estructurales para impulsar la flexibilidad y competitividad de nuestra economía. Y voy a comunicar a Sus Señorías algunas de las principales decisiones que empezaremos a adoptar de manera inmediata.
En primer lugar, es necesario empezar con la reforma de las Administraciones Públicas para primar la austeridad, lograr mayor eficiencia y evitar duplicidades, atendiendo a la premisa de “una Administración, una competencia”. Ése es el objetivo esencial de la reforma para la racionalización y sostenibilidad de la Administración Local. Para ello, se delimitarán las competencias de cada Administración, se solucionará el problema de las competencias impropias para que los Ayuntamientos no puedan prestar servicios para los que no cuentan con la financiación necesaria y se reforzará el papel de las Diputaciones Provinciales con el fin de centralizar la prestación de servicios.
Así, con esta reforma se va a garantizar que los pequeños municipios puedan recibir servicios públicos adecuados, a precios razonables y mejor gestionados. Las estimaciones derivadas de los estudios que se han venido realizando señalan que el ahorro estará en el entorno de los 3.500 millones de euros.
Además, se va a mejorar el control de las cuentas públicas en el ámbito local, con el fortalecimiento de la imparcialidad del interventor municipal y funcionarios con habilitación de carácter nacional.
Una de las principales novedades será la homogeneización y publicación de las retribuciones que tienen los alcaldes y concejales de los municipios. Para ello, la Ley de Presupuestos de cada año fijará los baremos de la retribución de alcaldes y concejales en función de las características del municipio. Al mismo tiempo, se reducirá alrededor de un 30 por 100 el número de concejales por tramos de población, establecido en el artículo 179.1 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General.
Otra medida en este terreno será la drástica reducción, e incluso eliminación, de empresas públicas en el ámbito local. Analizando las funciones que hasta ahora venían siendo desempeñadas por estas empresas, nos encontramos en multitud de ocasiones duplicaciones e, incluso, triplicaciones de servicios, lo que conlleva un evidente despilfarro del gasto público y grandes ineficiencias.
Señorías,
Esta reforma institucional exige actuar en todos los niveles. También las Comunidades Autónomas deben tomar sus propias decisiones, las suyas, para conseguir los objetivos antes citados, es decir: primar la austeridad, lograr una mayor eficiencia y evitar duplicidades.
Hoy es preciso intensificar los esfuerzos con el fin de garantizar el cumplimiento de la senda de reducción del déficit que nos hemos fijado. Digo esto, porque para lograrlo es imprescindible el compromiso de todos, y particularmente el de las Comunidades Autónomas, que gestionan gran parte de los recursos públicos del país.
La estabilidad presupuestaria ha supuesto un salto cualitativo de enorme importancia en las relaciones del Estado con las Comunidades Autónomas, en la propia arquitectura institucional del Estado. Tras la reforma constitucional, se ha aprobado la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria, se ha logrado un acuerdo en el Consejo de Política Fiscal y Financiera para aprobar unos planes de ajuste, y se ha instrumentado un Plan de Pago a proveedores para aflorar y pagar la deuda comercial pendiente y ordenar, con ello, las cuentas públicas.
Señorías,
Ahora les toca a las Comunidades Autónomas acreditar que están cumpliendo y ganar credibilidad para que todas puedan volver a financiarse normalmente en el mercado; cosa que, como todos ustedes sabe, ahora no se produce.
Precisamente mañana se celebrará una reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera con tres puntos esenciales:
– Fijar el objetivo de déficit para los ejercicios 2013 y 2014.
– Revisar la aplicación de los planes económico-financieros de las Comunidades Autónomas aprobados en abril, en la línea de lo establecido en el Procedimiento de Corrección del Déficit Excesivo. En virtud del grado de aplicación de los planes aprobados, se pondrán en marcha los mecanismos correctores previstos en la Ley de Estabilidad Presupuestaria.
– Poner en marcha un instrumento financiero que garantice la liquidez suficiente para que las Comunidades Autónomas puedan hacer frente a sus compromisos financieros; cosa que hoy, como todos ustedes saben, no sucede. Un mecanismo que incluirá los vencimientos de deuda financiera y comercial.
Todo ello con una condicionalidad y control adicionales del Estado, que requerirá la utilización por parte de las Comunidades Autónomas de su capacidad normativa y de decisión en el ámbito de ingresos y gastos.
En tercer lugar, se va a proceder a una revisión integral de la función pública. El empleo público debe adaptarse a la realidad económica del momento.
La partida de sueldos y salarios de la Administración es una de las de mayor cuantía de los Presupuestos. El número de empleados públicos ha crecido de forma considerable en los últimos años. Piensen, Señorías, que desde que se inicia la crisis económica, en 2007, se han destruido en el sector privado más de 2.900.000 empleos, mientras que en el sector público el número de empleados ha crecido en 289.000 personas. Éstos son los datos.
Para buscar un mejor equilibrio en el ratio empleo público/empleo privado, más allá de la no reposición de efectivos que se ha introducido en el Presupuesto de 2012, se tomarán medidas adicionales que permitan avanzar hacia un modelo de Administración que, con mayor eficiencia, sea capaz de generar ahorros en este terreno.
Por poner un ejemplo:
Se reducirá el número de días de libre disposición.
Se ajustará el número de “liberados sindicales” a lo dispuesto estrictamente en la Ley.
Se equipararán las condiciones en situación de incapacidad temporal a las del resto de trabajadores.
Se facilitará la movilidad de los empleados públicos.
Y, dadas las circunstancias de la economía, excepcionalmente graves, pedimos un esfuerzo, también excepcional, a los empleados y altos cargos públicos: en este año 2012 se suspenderá el abono de la segunda paga extraordinaria. Esta medida se aplicará a los altos cargos de la Administración central, autonómica y local, y solicito que ese esfuerzo sea también compartido por quienes ostentamos el cargo de diputados y senadores. Y, sólo en el caso de los empleados públicos, esta suspensión será compensada, a partir del año 2015, con la correspondiente aportación en forma de fondo de pensiones
Y, en cuarto lugar, vamos a reducir significativamente el número de empresas y fundaciones públicas. Por ello, acometeremos la segunda fase del Plan de Reestructuración del Sector Público Empresarial y Fundacional.
Hasta aquí las decisiones que iremos adoptando en el ámbito de la reforma de las Administraciones Públicas que, indudablemente, tendrán una enorme trascendencia en la contención del gasto público; pero irán acompañadas de otras medidas presupuestarias.
Concretamente, en materia de gastos se va a proceder a un nuevo ajuste en las partidas de gasto de los Departamentos ministeriales, este año, en 600 millones de euros. En lo que queda de 2012 se reducirán todos los créditos presupuestarios destinados a subvenciones, gastos corrientes y transferencias.
Les anuncio, asimismo, que en los Presupuestos para el año 2013 se incluirá un nuevo recorte del 20 por 100 en la subvención destinada a partidos políticos, sindicatos y organizaciones empresariales, que se añade al que ya se hizo en 2012.
A fin de garantizar su sostenibilidad, se racionalizará el gasto en el sistema de dependencia, revisando el baremo y las prestaciones económicas.
En materia de empleo, se suprimirán gran número de las actuales bonificaciones a la contratación, salvo las relativas al nuevo contrato para emprendedores o a la inserción laboral de las personas discapacitadas.
Se va a proceder a una revisión del modelo de prestaciones por desempleo, garantizando que éstas no generan efectos desincentivadores en la búsqueda de empleo, siguiendo el ejemplo de algunos países de la Unión Europea. No se modificará el periodo máximo de duración de la prestación, veinticuatro meses, y se mantendrá el importe actual durante los primeros seis meses de la misma; pero, para animar la búsqueda activa de trabajo, los nuevos receptores que se incorporen a la prestación la verán reducida a partir del sexto mes del 60 por 100 al 50 por 100 de la base reguladora.
También quiero señalar que, en materia de Seguridad Social, les anuncio que tengo la intención de llevar al Pacto de Toledo un Proyecto de Ley para acelerar la aplicación del factor de sostenibilidad y abordar el tratamiento de la jubilación anticipada; tal y como establece en su Recomendación la Unión Europea.
Señorías,
Presento en esta Cámara un paquete de medidas equilibrado, que combina ajustes de gasto con iniciativas por el lado de los ingresos, siguiendo las Recomendaciones efectuadas por el Consejo Europeo. Paso a referirme a las actuaciones en materia de ingresos.
Este viernes el Consejo de Ministros aprobará medidas adicionales de ingresos que coadyuven a cumplir la senda fiscal comprometida con nuestros socios europeos y que, además, supondrán el inicio de un cambio en la estructura tributaria de nuestro país, de acuerdo con las propias Recomendaciones europeas.
Por eso, elevaremos la imposición indirecta, aumentando el IVA y la fiscalidad medioambiental, y reduciendo la imposición sobre el empleo. En concreto, el tipo general del IVA aumentará tres puntos, del 18 al 21 por 100; el tipo reducido, del 8 al 10 por 100 y se mantiene el tipo superreducido en el 4 por 100 para productos de primera necesidad.
Por otra parte, las cotizaciones sociales bajarán un punto en 2013 y un punto adicional en 2014.
En fin, Señorías, se trata de cumplir con lo establecido en el Programa de Estabilidad del Reino de España y, mediante una mayor imposición indirecta, reducir la brecha fiscal para favorecer la creación de empleo.
Asimismo, se realizará una reforma de la tributación medioambiental impulsando en nuestro sistema impositivo el principio “quien contamina paga”, ya arraigado en países de nuestro entorno.
Dentro de la imposición indirecta, contemplamos también la subida de la imposición sobre el tabaco.
Adicionalmente, se realizarán modificaciones en el sistema de pagos fraccionados del Impuesto de Sociedades.
Por otra parte, en línea con las Recomendaciones de la Unión Europea, se procederá a la eliminación de la deducción por vivienda para los nuevos compradores a partir de 2013.
En su conjunto, el paquete de consolidación fiscal, incluyendo ingresos y reducción de gastos, representará una cifra de 65.000 millones de euros en los próximos dos años y medio
Señoras y señores diputados,
Junto con la inevitable consolidación fiscal, debemos acometer las reformas estructurales que nuestra economía necesita para recuperar su competitividad y flexibilidad y generar crecimiento y crear empleo. Para ello, el Gobierno ha puesto en marcha un ambicioso programa de reformas estructurales. A las tres grandes reformas, como son la reforma del mercado laboral, la del sector financiero y el nuevo marco de estabilidad presupuestaria, se suman un buen número de medidas que hemos ido adoptando y adoptaremos con un único fin: que la economía española sea más competitiva.
Es imprescindible acelerar el calendario de estas reformas estructurales. Las actuaciones para mejorar los mercados de bienes, servicios y factores productivos son indispensables para facilitar el crecimiento de la actividad económica y su calidad, así como para competir eficazmente en los mercados internacionales.
Debemos llevar a cabo reformas con el fin de reducir costes a los ciudadanos y a las empresas, y dinamizar la actividad productiva. De entre las reformas que se van a llevar a cabo en el corto plazo, destacan las siguientes:
En primer lugar, se presentará la siguiente fase de la reforma del sector energético. El coste de la energía condiciona la competitividad de nuestra economía. De hecho, puede llegar a representar hasta el 50 por 100 de los costes de producción de la industria y, además, tiene un fuerte impacto en el IPC. Las decisiones de política energética adoptadas durante los últimos ocho años han dejado de lado la prioridad de suministrar la energía al menor coste posible y han conducido a un abultadísimo déficit tarifario al que vamos a dar una solución definitiva. Quiero decirles a las señoras y señores diputados que la solución del déficit de tarifa, que ya está por encima de los veinticinco mil millones de euros, vendrá de un reparto del déficit entre los diferentes sectores implicados a través de un nuevo esquema de fiscalidad energética.
En segundo lugar, se va a llevar a cabo un ambicioso programa para garantizar la unidad de mercado de forma efectiva. La unidad de mercado constituye un principio económico fundamental e irrenunciable para el funcionamiento competitivo de la economía española. Vamos a dar una solución estructural al complejo marco regulatorio al que se enfrentan las empresas. Este marco, además de disperso, poco coherente y con duplicidades, provoca la fragmentación del mercado nacional, impide el crecimiento empresarial y eleva sus costes.
Se garantizará por ley el principio de eficacia inmediata en todo el territorio nacional de las habilitaciones otorgadas por las Administraciones Públicas y se equipararán los efectos de las acreditaciones y certificaciones. Se eliminará la multiplicación de controles por diversos ámbitos administrativos y, paralelamente, se podrán en marcha los mecanismos necesarios para reforzar la cooperación entre las distintas Administraciones Públicas. Adicionalmente, se establecerá un mecanismo ágil de resolución de conflictos entre los operadores económicos y las Administraciones Públicas, lo que incidirá positivamente en la eliminación de obstáculos a la unidad de mercado.
En tercer lugar, debemos profundizar en las reformas y liberalización del sector servicios. Este sector representa en España más de dos tercios del Producto Interior Bruto y del empleo, y es, por tanto, uno de los principales motores de nuestra economía. Por ello, debemos garantizar que este sector funciona adecuadamente, eliminando barreras y posiciones anticompetitivas, que sólo tienen el efecto de reducir la calidad de la prestación, al tiempo que aumentan sus precios.
Uno de los sectores con mayor potencial de crecimiento y de exportación es el de los servicios profesionales. De hecho, cada vez más se reconoce en el ámbito internacional la posición exportadora del sector de servicios profesionales y de servicios a empresas, como las empresas de consultoría. Para contribuir a potenciar su crecimiento se fortalecerá el principio de libertad de acceso y ejercicio en las actividades profesionales.
Por otro lado, a las reformas ya emprendidas en el sector de distribución comercial, se sumará la flexibilización de los horarios comerciales, especialmente en las áreas turísticas, con el fin de mejorar la calidad del servicio y proporcionar a los comerciantes mayor flexibilidad para adoptar las estrategias comerciales que estimen oportunas.
Asimismo, se llevará a cabo un proceso de liberalización y, en su caso, privatización de los servicios asociados al transporte ferroviario, portuario y aeroportuario.
Señorías,
He tratado de informarles, con todo detalle que el tiempo permite, sobre los acuerdos del Consejo Europeo, la situación de la economía española y las medidas inmediatas que mi Gobierno se propone adoptar.
Por lo que se refiere a los acuerdos de la Cumbre, lo urgente es, como señala el documento de Conclusiones, que se sustancien, y que lo hagan con urgencia, para recuperar la estabilidad de los mercados.
Por lo que se refiere a España, pretendemos, como he dicho, combatir el déficit y avanzar en el programa de reformas de nuestra economía.
Sé que las medidas que les he anunciado no son agradables. No lo es cada una de ellas en particular y, menos aún, lo son todas juntas. No son agradables, pero son imprescindibles. Nos encontramos en una situación extraordinariamente grave y es preciso corregirla con urgencia. Que el dinero para pagar nuestra Deuda nos cueste el 7 por 100 significa que buena parte de los sacrificios de los españoles se los lleva el incremento del pago de la deuda.
Es así, Señorías: necesitamos que nos presten dinero hasta para pagar las prestaciones por desempleo, los sueldos de los funcionarios, la sanidad o la educación. Y lo necesitamos porque nuestro gasto público excede en decenas de miles de millones de euros los ingresos; el año pasado, sin ir más lejos, más de noventa mil millones de euros, más de quince billones de pesetas gastamos por encima de lo que ingresamos.
En esto consiste el déficit. No podemos prescindir de los préstamos del exterior, pero resulta tan caro obtenerlos, que estamos encerrados en un círculo vicioso insoportable, del que necesitamos salir cuanto antes.
Estamos viviendo un momento crucial que determinará nuestro futuro, el de nuestras familias, el de nuestros jóvenes, el de nuestro bienestar y el de todas nuestras esperanzas.
Ésa es la realidad, Señorías, y no hay otra. Y tenemos que salir de este atolladero y necesitamos hacerlo, insisto, cuanto antes.
Aquí no caben ni fantasías ni ocurrencias, porque no hay mucho para escoger: o reducimos los gastos o aumentamos los ingresos o, si no nos queda más remedio, hacemos ambas cosas.
No disponemos de más ley ni de más criterio que el que la necesidad nos impone. Hacemos lo que no nos queda más remedio que hacer, tanto si nos gusta como si no.
Yo soy el primero en estar haciendo lo que no le gusta. Dije que bajaría los impuestos y los estoy subiendo. No he cambiado de criterio, ni renuncio a bajarlos en cuanto sea posible; pero han cambiado las circunstancias y tengo que adaptarme a ellas. Señorías, hago lo único que se puede hacer para salir de esta postración. No pregunto si me gusta. Aplico las medidas excepcionales que reclama un momento excepcional.
Tratamos de avanzar con firmeza por un camino que no es fácil, ni corto, ni agradable; pero que no podemos eludir, porque es el único que conduce a la recuperación y es el que tenemos la obligación de seguir, y el que vamos a recorrer sin vacilaciones, como estamos haciendo desde el primer día.
Pero que nadie piense que esto lo pueda resolver un Gobierno en solitario. Exige la colaboración de todos cuantos tienen la obligación de contribuir al esfuerzo común. Hablo de todos ustedes, que representan a la soberanía nacional; hablo de las Comunidades Autónomas y de los Ayuntamientos; de los empresarios y de los trabajadores, y de los medios de comunicación. Hablo, en definitiva, de toda la sociedad. O trabajamos todos unidos para lograr los mismos objetivos, o nuestros esfuerzos serán estériles. O demostramos, de verdad, que somos una nación dispuesta a sacrificarse para conquistar un futuro mejor, o no merecerá la pena el esfuerzo.
Sé que los pasos que estamos dando y los que vamos a dar duelen a cada persona, a cada individuo, como consumidor, como pensionista, como ama de casa, como lo que ustedes quieran. Duele que los ingresos se reduzcan y duele que los impuestos suban; pero hemos de hacerlo, porque gracias a esos sacrificios individuales podremos salvar lo que compartimos.
Los españoles hemos llegado a un punto en que no podemos elegir entre quedarnos como estamos o hacer sacrificios. No tenemos esa libertad. Las circunstancias no son tan generosas. La única opción que la realidad nos permite es aceptar los sacrificios y renunciar a algo; o rechazar los sacrificios y renunciar a todo.
La única pregunta que debe importarnos es: ¿Servirá de algo? ¿Servirán de algo tanta estrechez y tantas apreturas? La respuesta es “sí”, con toda rotundidad.
Yo no tengo ninguna duda, Señorías. No ocuparía este puesto si la tuviera. Estoy convencido de que al final del sacrificio nos espera la recompensa.
España tiene solución, porque conserva fortalezas económicas, estructurales, demográficas e, incluso, morales que nos permitirán, una vez que abandone este atasco de las finanzas y del déficit, recuperar, paso a paso, todo lo que hemos perdido.
La tarea no será sencilla, ni rápida, ni agradable. Será difícil, exigirá sacrificios y llevará tiempo; pero puede hacerse, podemos hacerlo y lo estamos haciendo ya. No será un sacrificio estéril, porque nos permitirá alcanzar todo lo que nos hemos propuesto.
Y que nadie imagine que vamos a recortar nuestras ambiciones para España. Sería muy cómodo conformarnos con menos, con reducir nuestras aspiraciones o limitar nuestro esfuerzo. No lo haremos. No vamos a encoger nuestra ambición de españoles. Queremos todo lo que seamos capaces de conseguir y trabajaremos sin descanso para alcanzarlo.
¿Tiene España el coraje y la determinación necesarios para mantener esta disciplina el tiempo suficiente? Sí, los tiene y los tendrá, porque sabe lo que se juega en ello, y porque el Gobierno que yo presido, y que ha sido elegido por los españoles para esta tarea, cumplirá con su deber hasta lograr lo que pretende.
Lo haremos porque nos empuja, por encima de todo, esa cifra de más de cinco millones de personas que no pueden trabajar. Ése es nuestro mayor acicate y no la prima de riesgo, ni el coste de la deuda, ni la salud financiera. Lo que da color y apremio y tristeza a la deuda y al déficit son los millones de personas que están pagando las consecuencias. Me importa mucho más la cola del desempleo que todos los equilibrios de la economía; pero debo poner toda mi atención en los equilibrios de la economía, porque de ellos depende el futuro de la cola del desempleo.
Ésta es nuestra legitimidad moral, Señorías. Esto es lo que da sentido al esfuerzo, al sacrificio y a las privaciones. Esto es lo que nos justifica y nos apremia y nos compromete a no relajarnos hasta lograr nuestro propósito, porque estamos hablando de la esperanza de millones de familias y, muy en especial, de esa juventud española que aguarda para asomarse a un futuro del que todavía no hemos logrado abrirle las puertas.
Lo haremos, lo estamos haciendo y les aseguro, Señorías, que, con la ayuda de muchísimos españoles, que serán muchísimos españoles, seguiremos hasta el final sin cambiar ni el rumbo, ni el ímpetu, ni la constancia.
Nada más, señor Presidente, y muchas gracias.