Podríamos pensar lo social como una serie de nodos (individuos, instituciones, organizaciones, etc.) que se conectan de manera positiva, negativa o de plano tienen rota la relación entre sí. En México la liga predominante entre los nodos parece ser de caracter negativo, vía la corrupción, la cultura del atajo y el oportunismo que provocan una desconfianza generalizada de unos hacia otros. Para reconstruir una red positiva urge dirigir los nodos hacia la construcción de confianza.