No tenencia, subsidios a la gasolina, estacionamientos gratuitos, puentes peatonales para que los autos tengan a bien contaminar menos al margen del sufrimiento que provocan a los más vulnerables, para lograr el heroico paso de una avenida. Segundos pisos, súper vías (de cuota) y lo que venga. La deformación es mayúscula: gobiernos para y por los automóviles. ¿Pensar en ciudades para seres humanos? Jamás, eso sería vulgar populismo.