May
02

Campaña y Spots: la sal no sala y el azúcar no endulza.

Categorias: Mexicómetro

Campaña y Spots: la sal no sala y el azúcar no endulza.
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Me refiero al título de la canción de Charly García para construir una metáfora: las campañas se han convertido en una pasarela, donde lo que cuenta es la imagen del candidato y los equipos de campaña parecen haber acordado que el que piensa, pierde. ¿Estaremos frente a un Eruvielazo en versión corregida y aumentada?

Campaña y Spots: la sal no sala y el azúcar no endulza.
 
Me refiero al título de la canción de Charly García para construir una metáfora: las campañas se han convertido en una pasarela, donde lo que cuenta es la imagen del candidato y los equipos de campaña parecen haber acordado que el que piensa, pierde. ¿Estaremos frente a un Eruvielazo en versión corregida y aumentada?
 
Somos un país con una campaña presidencial de tres meses. En España son dos semanas y en Colombia un mes con dos vueltas. Además de la longitud que nos permite ver el derroche de dinero público del cual no rinden cuentas y las propuestas construidas con palabras que poco a poco pierden significado, hoy me referiré al próximo debate y a la vacuidad en su campaña.
 
Un breve recuento: 1994 primer debate (hace solo 18 años), estamos en pañales. Diego Fernández de Cevallos descontó por parejo a Ernesto Zedillo y Cuauhtémoc Cárdenas. En 2000 Fox a punta de ocurrencias opacó a un Cárdenas somnoliento y a un Labastida llorón. En 2006 el único debate ocurrió en plena polarización. Ninguno destacó y fue un debate de ataques y acusaciones que concluyeron en nada y en un conflicto que sigue vivo.
 
El formato del debate en 2012 asegura que no exista debate. Las entrevistas que conceden los candidatos son hechas en cajas forradas de algodón, las entrevistas banqueteras impedidas por guardaespaldas y líderes de opinión, que con base en sus creencias ideológicas, pretenden interrumpir el vital proceso de reflexión individual.
 
Ciudades y comunidades tapizadas de imágenes sonrientes y palabras que significan todo y nada. Hablan del cambio por igual, lo que ha obligado a ponerle apellido al cambio: verdadero, real, profundo, etc.
La ausencia de toma clara de posición de partidos y candidatos evita el cuerpo a cuerpo, la deliberación, el debate. Este es vital ya que permite altercar, contender, discutir, disputar sobre algo.Incluso es combatir y guerrear. Es una batalla simbólica de palabras, no de de balas. El domingo por la noche veremos probablemente un muy producido intercambio de monólogos. Luego emergerán cifras sobre su impacto en encuestas, charlas de café, sobremesa, trabajo o grilla.
 
Por momentos escucho comentarios sobre la campaña que fácilmente cabrían en una conversación de futbol. También habría que evaluar ¿qué esperamos los mexicanos de un debate?
 
¿Es que los candidatos no sabrán debatir? ¿Por qué esos formatos que impiden el intercambio real, el humano, el verdadero? Hablamos de cuatro individuos que pretenden Gobernar a un país en una situación compleja en todos los ámbitos de lo político, de lo público.
 
Se ha lanzado en paralelo una guerra de encuestas que empieza a producir el fenómeno de descalificación de la estadística. Ya veremos qué encuestadora nos tomó el pelo el 2 de julio. Pero claro, la estadística es una maravilla del hombre, el pentagrama de la ciencia.
 
Suma el hecho de que las plataformas electorales y programas de gobierno que evaluamos la semana pasada no son proyectos vinculantes. Por el contrario, ya en funciones, el gobierno es obligado a preparar un plan nacional. Es la norma la que hace que votemos por candidatos y no por proyectos.
 
¿Por qué no un simple tablero de cifras oficiales que sirva como punto de partida de la deliberación? A efecto de minimizar opiniones. Dice el dicho que también los mentirosos usan estadística. Hoy todos dirán sus cifras y tardaremos días en ver de dónde salió cada una.
 
Que los debates  sirvan para diferenciar claramente proyectos y comportamientos es la aspiración de una democracia plena. Pedimos a los candidatos palabras e ideas claras, comprensibles y no interpretables. Los convoco a perder el miedo a debatir, dicen que el que no se sabe explicar algo es que no lo sabe.
 
Tenemos que saber qué quien obtendrá el mandato del mandador (los ciudadanos) tenemos que verlos comportarse y reaccionar. No los queremos perfectos, nadie lo es. Queremos ver quién comprende mejor a México, su situación actual y la complejidad de la solución, pero con cómos concretos. Ojalá no desperdicien la oportunidad de ser claros, directos, amables y respetuosos, como dignos aspirantes a Jefes de Estado.
 
Carlos Páez Agraz
Director General de AdQat
 

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