Un día desperté convertido en escarabajo. No sé ustedes, pero en mi ciudad no estamos acostumbrados a que, después de una noche de sueño, nos levantemos con patas, alas y antenas donde antes sólo había piernas y brazos. En serio, no es normal. Tenemos, si acaso, la historia de un pobre hombre que, todas las mañanas, al despertar, se topa con un dinosaurio junto a su cama.