May
19
Lenguas, pieles y purificaciones
La fiebre es un mecanismo de respuesta estupendo del cuerpo. Es tan hermoso como metáfora también. La fiebre puede ser exquisita. Tanto dice la temperatura al expandirse, al hacer que la materia se dilate y las fibras se separen. Cuando un cuerpo tiene fiebre es síntoma de tantas cosas; eso es lo que he escuchado de los que saben de el cuerpo y de las fiebres.
Estas líneas son escritas en México y éste es un país afiebrado. Algo le ha caído de peso en su sistema y ahora la temperatura hace que transpire, transpira su gente, transpira la tierra. Enfermo el cuerpo, se separan las células, se dilatan los tejidos y hay un constante calor que de pronto produce erupciones que expulsan los agentes extraños del cuerpo. Las partes se acaloran y se separan para permitir que haya diminutas porciones de frescor por el entramado y así se va limpiando.
Es una cualidad estupenda la de la fiebre, sin duda. Pero cuando pasa el malestar, se debe enfriar, se debe recoger y trenzarse de nuevo el tejido, liberado de algo, purificado.
La palabra purificar nos habla del tránsito necesario para llegar a ella: el fuego. Lo purificado es lo que ha pasado por el pyros, como el agua tras el hervor. Lo purificado es lo que ha dejado salir, lo que se ha volcado hacia el exterior, lo que se ha manifestado. Sólo así el cuerpo encuentra alivio, encuentra su equilibrio.
Por la piel se suda. En nuestro haber cultural hay dos pieles que hoy me parece pertinentes traer a colación por sus particulares maneras de dejar salir y de contener a la vez. Una de ellas es La pell del brau, la imagen que la silueta de España aparenta: la piel del toro extendida. Ya el poeta, dramaturgo y novelista catalán Salvador Espriu describió de manera hermosa lo que apresaba esa piel:
La pell de brau
Diversos són els homes i diverses les parles,
i han convingut molts noms a un sol amor.
La vella i fràgil plata esdevé tarda
parada en la claror damunt els camps.
La terra, amb paranys de mil fines orelles,
ha captivat els ocells de les cançons de l'aire.
Sí, comprèn-la i fes-la teva, també,
des de les oliveres,
l'alta i senzilla veritat de la presa veu del vent:
"Diverses són les parles i diversos els homes,
i convindran molts noms a un sol amor."
En las últimas dos líneas este poema dice así: “Diversos son las hablas y diversos los hombres, y convergen muchos nombres en un sólo amor”. Como el horizonte del poeta es uno muy misterioso no podría estar seguro de lo siguiente, pero siempre he creído que Espriu escribió sobre cómo España contiene a la variedad de hablas y de hombres bajo un mismo amor, la Patria.
La otra piel que es menester, es la piel ritual del Xipe-Totec, Nuestro Señor el Desollado. El cuerpo de Xipe Totec nunca ha sido sino rojo, amarillo y caliente. Así se percibe, así se siente. La significación de los rituales donde se encuentra representado este dominio mexica, arroja el poderoso vehículo que era esta piel, que en algunos casos se encuentra representado como volteada mostrando la cara interna sobre la superficie como en una conocida imagen del Códice Borgia. Así es la fiebre de esta tierra y de sus distintos hombres y pueblos; un ritual del cuerpo que se purifica volteándose sobre sí mismo en un sacrificio extático que acarrea tras de sí la renovación, la fertilidad, el amor y la abundancia.
Yadir Sánchez, @sanyadir
Director de proyectos especiales AdQat
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Comentarios (3)
Malorian de la Raza
Hagamos que pase México por el pyros nuevamente, y en la fase de purificación, entramemos mejor la hebra.
Saludos
Irez
Irez