Somos 100% seres culturales y 100% seres biológicos. El conocimiento es complejo, caótico, hay una relación permanente entre el orden y el desorden. La pregunta por la sociedad, el hombre, la política es una pregunta conflictiva atada a la subjetividad, a las perspectivas cambiantes, los lenguajes que viajan deben introducir la complejidad y lo laberíntico.