Con la llegada de Peña Nieto a la presidencia de México han surgido lo que algunos analistas políticos llaman "las viejas prácticas de un gobierno centralizado", que resulta más fácil de entender cuando se analiza desde las propias palabras expresadas por EPN. Por ejemplo, en la pasada asamblea del PRI del 3 de marzo, en la que dijo una de las frases más significativas hasta ahora pero que ha pasado, como muchas otras, como irrelevantes para los opinadores profesionales: "Así, con pragmatismo y sin dogmas, el PRI se transforma para poder transformar a México."