La breve, tenue y frágil democracia griega de la antigüedad no fue posible sino gracias a una serie de contratos, condiciones materiales y prácticas (artísticas, éticas y espirituales) que permitieron la coincidencia de cientos de talentos de época. De aquella singularidad, Michel Foucault filósofo historiador, destaca la noción práctica de parresía, el decir o hablar franco, libertad de palabra o el coraje de decir la verdad.